San Chichizola

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) Con sufrimiento, River le ganó 3-2 a Racing y comparte la punta con Gimnasia. El arquero, el héroe de la noche, atajó un penal en la última jugada. Antes, Cavenaghi había metido un golazo de taco (los otros goles fueron del 9 de penal y de Carbonero). Quedan dos fechas para el final del campeonato.

IMG_0162No le faltó sufrimiento, porque el resultado podría indicar un trámite parejo. Pero nada que ver. River, más allá de sus mesetas, se sacó de encima a Racing con autoridad y se trepó a la punta del torneo. Pero el 3-2 lo parió hasta el final cuando parecía que la historia estaba sentenciada. Chichizola le atajó un penal a Saja en tiempo de descuento. ¿Toda una señal? Quién te dice…

Como se presumía, Racing dispuso un plan defensivo bien cerca de Saja y apostó a los pelotazos para los rápidos Hauche y Vietto. Ya sabía River que iba a disponer de la posesión de la pelota, el asunto era cómo romper el cerrojo Académico.

El plan fue usar mucho las bandas. Por eso Ramón Díaz puso a Villalva para abrir la cancha. Y luego de 15 minutos de estudio, River aceleró. Un gran desborde del Keko encontró el taco de Cavenaghi, pero el 9 se quedó corto y atajó Saja. Ya iba a tener revancha.

Al toque, llegó la polémica. River pidió tres penales en una misma acción. Para este cronista, el “más penal” fue el primero, el de Saja. Pero ese mal árbitro que es Abal cobró el que “menos fue”. Villalva cayó pesadamente por un leve empujón de Saveljich y Cavenaghi lo cambió por gol.

Con la ventaja, raramente, el equipo se desordenó. Racing complicaba en la contra con espacios, pero era incapaz de cerrar bien una jugada. Lanzini tuvo el segundo y pasó cerca. Maidana metió cabezazo y besó el palo derecho. Y así como estuvo a punto de ponerse 2-0 por el defensor, el mismo Maidana hizo una falta peligrosa sobre un costado. ¿Y qué pasó? Racing le sacó el jugo a quizás la única virtud que tiene este equipo: la pelota parada. El centro de De Paul encontró a Villar en soledad, que con un leve desvío puso el 1-1. Nadie lo marcó y Chichizola no pudo hacer demasiado.

River necesitaba dar una señal. Y la dio. Villalva desbordó otra vez, Lanzini hizo un gesto técnico fenomenal abriendo las piernas y la pelota encontró a Carbonero, que le rompió el arco a Saja. 2-1 y al vestuario sabiendo que Gimnasia y Lanús habían empatado sin goles en el Bosque.

En el complemento, River salió decidido a liquidar la historia. A los 7 minutos Cavenaghi cerró, de taco, una jugada sensacional que pasó por los pies certeros de Lanzini y Carbonero. Así, el 9 tenía su desquite.

Ramón comenzó a cuidar piernas (Kranevitter por Ledesma, Simeone por Cavenaghi) y la gente empezó con el “porque este año de acá de Núñez salió el nuevo campeón”. Pero cuando no estaba en los planes de nadie, River marcó mal en ataque y la desatención a espaldas de Mercado encontró solo a Hauche, que definió muy bien ante la salida de Chichizola. Nervios e incertidumbre cuando el trámite indicaba una amplia superioridad millonaria. Y aunque Lanzini pudo ampliar la ventaja con un derechazo que se estrelló en el palo, River se metió peligrosamente atrás.

Rojas se vistió del hombre verde metiéndole la mano a un centro que se iba por el segundo palo y hubo que encomendarse a San Chichizola. El arquero le paró un penal a Saja y en el rebote el cabezazo de Viola dio en el palo. Y afuera. ¿Una señal? ¿La suerte de campeón? Y quién te dice…

De River depende. Quedan dos fechas. Dos finales. Argentinos en La Paternal primero y luego Quilmes en el Monumental, ese estadio que ardió porque el equipo ratificó con fútbol su condición de candidato al título.

Imágenes: Nicolás Aboaf