Ya no depende de sí mismo

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) River arrancó bien en Bahía Blanca con un golazo de Carbonero, pero se durmió y Olimpo se lo empató. El equipo no tuvo decisión para ganarlo y quedó a dos puntos de Gimnasia cuando restan tres fechas para el final del torneo. ¿Servirá el 1-1?

IMG_9082Toda la presión tenía River. Conocía todos los resultados y sabía que debía ganar para compartir la punta con Gimnasia.

Linda presión. La de ir por el campeonato después de seis años sin vueltas olímpicas. Contra todos hinchando por Olimpo en una cancha a la que en la última visita, en 2011, se había ido con la calculadora en la mano y sacó un 0-0 insípido. Ahora fue 1-1 y tampoco dejó mucho. Sólo saber que el cuadro de Ramón Díaz no depende de sí mismo para salir campeón.

De entrada se supo a qué iba a jugar River. El DT apostó a la tenencia del balón con el regreso de Ledesma y con Fabbro de arranque por el ausente Teo Gutiérrez. El equipo respetó parte de la identidad que lo llevó a ser líder: apretando en el medio y creciendo a partir del pase corto. Y eso que el estado del Carminatti estuvo complicado por la lluvia, con sectores muy pesados y otros en los que costaba hacer pie por la acumulación de agua.

A los 15, River concretó lo que venía insinuando. Carbonero bloqueó a Gil en la salida, le robó la pelota, enganchó hacia adentro y la puso de zurda contra un rincón, inatajable para Champagne. 1-0

Con la ventaja, el equipo de Ramón siguió en la misma tónica con Ledesma como organizador de la orquesta. Hasta que con el correr de los minutos comenzó a apostar por la contra, estrategia para la que no está capacitado ya que no cuenta con jugadores veloces exceptuando a Lanzini. Igual, lo de Olimpo sólo se reducía a tirarle bochazos al picante Valencia, bien controlado por Maidana y Funes Mori.

Hasta que la angustia sobrevoló Bahía Blanca promediando los 40 minutos. Primero con una imponente atajada de Chichizola, que la sacó bien abajo ante un muy buen cabezazo de Furios. Y al toque Valencia, solo, la tiró arriba. Los locales ya estaban cerca del 1-1.

Y el empate llegó. Como dice una vieja ley en el fútbol “dos cabezazos en el área es gol”, Gissi la bajó, Lugüercio saltó más que todos y ahora Chichizola no pudo hacer nada. Vale preguntarse porqué en una cancha de dimensiones más reducidas que el resto River se cargó de faltas cerca del área. Cuestión de inteligencia, le dicen… De tenerlo controlado a complicarse solo. La igualdad, a esa altura, era justa.

En el complemento, River pareció tocado por el final de la primera parte. No podía tener la pelota, Ledesma había perdido precisión, Fabbro quedaba muy lejos parado contra la raya, Lanzini no aparecía y Cavenaghi lucía inconexo. Maidana era el sostén con un par de cruces providenciales.

Con el ingreso de Kranevitter, Ramón buscó ganar en marca, presión y buena entrega. El Pelado tiró a la cancha a Simeone para tener más peso arriba. También entró -tarde- Villalva por Rojas. Igual, a pocos se le prendieron las luces. Uno fue Vangioni, quien reventó el palo derecho con un zurdazo que Champagne llegó a rozar con la punta de sus dedos. Fue lo único peligroso en 45 minutos. Poco para un equipo con aspiraciones altas.

Está claro: a River le cuesta ganar de visitante. Apenas logró siete sobre 28 puntos conseguidos en esa condición. Le queda Racing y Quilmes de local y el descendido Argentinos en La Paternal. El tiempo dirá si la unidad lograda en Bahía Blanca sirvió. Sí se sabe, tras este 1-1, que no depende de sí mismo.

Imágenes: Nicolás Aboaf (enviado especial a Bahía Blanca)