Milagro

Hernán Castillo valora el momento de River, que depende de sí mismo para salir, y defiende a los jugadores que son silbados.

img_7364Desde 2008 que River a esta altura no es puntero (en 2011 lo fue en la novena fecha, pero me refiero a esta parte definitoria del campeonato). Aquél equipo tenía a Abreu, Alexis Sánchez, Buonanotte, Ortega y Falcao, entre otros. La comparación ya mata, ¿no? En este torneo le ganó a Newell’s, Lanús, San Lorenzo y Vélez, los mejores cuatro equipos de los últimos tiempos. Y también venció a Boca. Sin embargo, hay una locura permanente a la hora de exigir. Y de pedir más y más. Y de olvidarse, por la memoria corta, hace cuánto no se está así. La diferencia del último campeón de River, por ejemplo, a este, y también hace cuánto River estaba jugando contra Desamparados de San Juan… Duele, pero hay que recordarlo. Para contextualizar.

Pocas veces en la historia de River vi silbar a jugadores del club. Nunca me gustó. Menos cuando entran. Porque lo primero que hay que priorizar es que juega con la camiseta de River, claro. Sin embargo, en esta locura que vive en el día a día este club que hace menos de dos años jugaba en la B, ayer se silbó a Osmar Ferreyra antes de ingresar. No me gustó. No soy su amigo por más que lo conozco desde hace más de 15 años. Tengo un hola y chau, nada más. Pero no me parece lo mejor para un tipo que va a defender la camiseta de tu equipo que lo recibas con silbidos. No lo entiendo ni lo entenderé. Ojalá él y Menseguez se vayan de River porque no anduvieron bien y porque evidentemente su andar por el club termina teniendo más malas que buenas.

Ahora que repasé todo lo que me molesta, les digo que este equipo cuestionado tiene 13 titulares. Los 11 de ayer y Barovero y Ledesma. Cuando entra Solari es menos que Mercado en cuanto a partidos duros o que Carbonero; Pezzella es menos que Maidana; Funes Mori que Balanta; el Malevo que Vangioni; Fabbro que Lanzini; Menseguez, Keko, Andrada, Simeone, Driussi o Kaprof que Teo y Cavenaghi. Todos son suplentes y dependés de una muy buena tarde de ellos para suplir a los dueños del puesto sin fisuras. Y eso se nota. Eso se ve. Se percibe. Al mirar el banco y dejar los que están porque en realidad los de afuera poco me van a cambiar. Con todo esto, este equipo está a cuatro fechas de ser campeón. Juega a atacar, siempre. Le ganó a los mejores y solamente jugó un mal partido en el torneo, contra Colón en una noche que no salió nada. Después perdió y empató partidos parejos que no definió o que sufrió por falta de definición sobre todo. Ni una duda de eso tengo.

La memoria corta nos mata. Muchos hablan de la historia, de las 3 G, del paladar negro… Y resulta que pocos se acuerdan del 2008 que con más plantel que el actual salió campeón gracias a San Carrizo que sacó todo (de hecho salió último en el torneo siguiente) o que hasta hace poco se pasaba la mayor vergüenza de la historia. Con todo esto, para mi lo que vive River hoy es casi un milagro. Quieran verlo o no.