7 de 9

Hernán Castillo analiza la buena semana de River y se ilusiona con el futuro del equipo en el torneo.

img_5865Era una semana clave. De la que había que salir lo mejor parado posible. Y se salió así. Con 7 de 9 puntos posibles. Y River ahora está en carrera. ¿Y hace cuánto no se daba eso? Un montón. O no tanto, en el primer campeonato de Ramón Díaz como DT que ahora parece lejano, sobre todo después del torneo anterior en el que terminó con el puesto 17.

Si hablamos de juego, en la semana se vio lo mismo que en el torneo en general: River es ciclotímico. Como casi siempre. Pero en esta seguidilla sacó pecho. Jugó un muy buen partido ante San Lorenzo, un buen choque con Tigre y un regular juego frente a Arsenal. Y en ese ida y vuelta terminó con 7 sobre 9 acortando la diferencia con los líderes. Llegó muchas veces con San Lorenzo y marcó sólo un gol; poco con Tigre y no hubo goles; y casi nada con Arsenal y convirtió uno en un penal que no fue. Además mantuvo la valla invicta y casi nunca le llegaron. Y tanto con Tigre como con Arsenal los dos segundos tiempos fueron totalmente de River con un monopolio de la pelota y con la falta de llegada que se debe básicamente a una explicación: falta una parte de la historia. River era un equipo desequilibrado y ahora tiene equilibrio. Lo que se debe buscar es agregarle llegadas y goles. ¿Es mucho? Sí. ¿Se puede? Sí. Se está en camino.

Muchos ven a un River flojísimo que no juega a nada. No coincido. River es así porque tiene futbolistas así. No brilla, pero sabe a qué juega. Los laterales van, los volantes tienen la pelota, retroceden bien y ataca siempre. El tema es que no convierte. Y entonces todo se cae. Todos piden que River arrase, pero no existe más eso. Vélez perdió 4 a 1 y ganó 3 a 1 en una semana y es de los mejores en Argentina. Hay un buen equipo, regular plantel. Entonces básicamente no hay recambio. Porque los de afuera difícilmente te cambien la ecuación.

Entiendo que se quiera más. Y hay que pedir más. Pero el equipo está bien. Sólido. No le llegan como antes. No le convierten de pelota parada que antes era un golpe tras golpe. Y está en alza. Con un dato más: está cerca de la punta. Y cuando River se acerca así, se asustan. Todos.