Sin jugar bien, se prende

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) River mostró una cara deslucida y le costó ganarle al duro Arsenal. Fue 1-0, por un penal mal cobrado por Lunati que Cavenaghi cambió por gol. Está a tres puntos del líder, Colón.

IMG_6246 (1)Venía de ganarle al último campeón, San Lorenzo, mostrando autoridad. Venía de empatar en Tigre, aunque por como se dio el partido perdió dos puntos. Ahora le tocaba un duro hueso de roer. Y necesitaba, como exigía Ramón Díaz, más contundencia. ¿La tuvo? No. ¿Jugó bien? No. Dio algunos pasos hacia atrás si se califica el rendimiento del equipo. Necesitó de la colaboración del árbitro para festejar. Pero ganó y está ahí, en la pelea, apenas a tres puntos del líder, Colón.

Previsible, sin cambio de ritmo contra un rival bicho y dispuesto a hacer daño de contragolpe. Arsenal y su orden habitual metieron en un callejón sin salida a River, carente de variantes para abrir el partido. En el primer tiempo sólo tuvo una chance: el cabezazo de Mercado se topó con un atajadón de Limia. Mientras, los de Sarandí complicaron con un fierrazo de Caraglio que pasó cerca y con una entrada franca de Sperdutti ante las narices de Barovero, que se fue apenas arriba del travesaño.

River lucía desconectado, no lograba hilvanar buenas acciones a través del pase corto. Quizás extrañó a Ledesma, suspendido, reemplazado por Kranevitter. Y Rojas tampoco fue el mismo de los últimos dos encuentros.

Así, Cavenaghi parecía el llanero solitario. No le llegó una pelota limpia, por eso tuvo que tirarse atrás. Tanto, que en una jugada apareció al lado de ¡¡¡Maidana y Balanta!!! Eso era River en el primer tiempo, ese lapso de los partidos que habitualmente no aprovecha. En los 32 partidos oficiales de la temporada, en 23 River no marcó en los primeros 45 minutos. Todo un dato.

En el complemento, el equipo de Ramón se siguió repitiendo en los avances pronunciados. Tampoco rompía por afuera, porque Carbonero se tiraba adentro y le faltaba una marcha. Vangioni poco podía soltarse. Y Lanzini estaba muy atado a la raya, en esta nueva costumbre de hacerlo jugar como un puntero “mentiroso”.

Cuando las ideas no fluían, apareció la involuntaria colaboración de Lunati, que vio una falta a Vangioni adentro del área cuando claramente fue afuera. Cavenaghi canjeó el regalo por gol.
Con la ventaja, Arsenal, más preparado para jugar de contra, salió a buscarlo, aunque no inquietó demasiado más allá de algunos centros cruzados. Teo Gutiérrez, ya acompañado por Villalva (salió Cavenaghi) con la intención de refrescar el ataque, metió un derechazo que besó el palo derecho de Limia.

La sensación siempre fue de inseguridad. Será porque River no otorgó demasiadas garantías. Ganó con lo justo. Con un gol de penal que no existió. Y nada más. No le sobró nada, pero le ganó a un rival bravo. Y se prende. El tiempo dirá se puede colgar la chapa de candidato.

Imágenes: Nicolás Aboaf