Una demostración de fútbol y carácter

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) ¿Este es River? ¿Este equipo que tocó, trianguló, se tiró al piso a trabar -y ganar- siempre que fue necesario y ganó las segundas jugadas durante todo el encuentro ante el último campeón? Bueno, si este es River, volvamos a creer. En el momento justo, La Banda despertó y ganó 1 a 0 con gol de Teófilo Gutiérrez.

Teo Cavenaghi

Empecemos por la pálida, para endulzarnos más adelante. Sólo la falta de puntería y la displicencia de Teo Gutiérrez (la figura del partido) le dio vida a este partido hasta el último minuto. Es que, el mejor River de los últimos dos años fue muchísimo más de lo que indica el resultado y los corazones riverplatenses, que debieron sufrir muchísimo más de la cuenta.

Por el resto, fue la muestra de carácter y juego que pidió Ramón en Santa Fe y ante la peor imagen de su equipo. Contra el campeón reinante, fue más en todas las líneas. Porque Barovero apareció en las más difíciles y salvó la igualdad sobre el final -en reiteradas ocasiones-; porque Maidana y Balanta le devolvieron la seguridad a la última línea, Solari sorprendió como lateral y Vangioni recuperó su mejor cara; porque Ledesma hizo todo lo que le faltó a Ponzio en el torneo: quitó y siempre, pero siempre, le dio la bocha a un compañero; Carbonero volvió a ser determinante, Lanzini hizo siempre la justa y los dos de arriba fueron clave: Teo para embocar y generar muchísimo riesgo y Cavenaghi con sacrificio y determinación para pelearlas todas.

Y qué bueno poder volver a hablar sólo de los propios, sin darle fama a ignotos rivales y sin penar por dolorosas derrotas. Había que volver a ganar y River lo hizo como la historia manda: Manteniendo la bocha al ras del piso, arrollando a rival con buen fútbol y templanza. River ganó. River gustó. Y si no goleó fue sólo porque faltó puntería.

Así sí, River. Así nos volvemos a ilusionar todos. Con este tipo de actuaciones y con un poco más de gol, no es exagerado pensar en dar una vuelta. Y, en definitivas, de esperanzas vive el hincha y así van a seguir existiendo.

Imágenes: Nicolás Aboaf.