Un baño de realidad

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) En el Monumental, River cayó 2-1 ante Godoy Cruz sin atenuantes. El equipo de Ramón, que ganaba con gol de Cavenaghi, no supo cómo sostener la ventaja y careció de variantes. Aún se intenta descubrir la identidad de este equipo. Fue expulsado Alvarez Balanta.

Derrota vs. Godoy CruzRiver se descubre como equipo en plena competencia. Así está. Así va. Ciego. Loco. Sin muchas ideas. Retrocede casilleros. Y pierde. Pierde bien. Es indiscutible la caída. Es un baño de realidad luego de un arranque aceptable en el torneo.

Tiene un cuarto de hora muy bueno y hasta mete un golazo. Pero la alegría duro poco por sus propias miserias. Le falta aceitar cuestiones puntuales desde lo táctico. Tendrá que trabajar más. Y mejor.

Godoy Cruz mete hombres livianos, buenos tocadores, parece un rival light. Pero no se mete atrás por más que esté peleando por no descender.

River comienza presionando. Y a los 9 minutos el 9, Cavenaghi, cierra una gran jugada, bien del estilo River. Teo Gutiérrez mete una delicia, la empala para Carbonero, éste la toca y la pelota encuentra la entrada vacía del Torito, que se toma el tiempo justo para ponerla contra un rincón. Golazo.

Pero, lo dicho, el festejo dura poco. Casi nada. Al toque empata Grimi. Barovero no puede contener un fierrazo de José Luis Fernández, a quien dejaron libre, y el ex Huracán empuja a la red. Por dos fallas de River los mendocinos llegan al empate.

Se equilibra el partido. Carbonero es la llave que tiene River para romper por afuera a un equipo que se para al límite, muy en línea. Y como los delanteros juegan demasiado de espaldas, es clave que rompan por afuera los volantes externos. Es el colombiano quien mejor entiende el partido. Y entonces asiste a Lanzini, que casi mete el segundo.

Pero River no es más. Dejó de gobernar en el partido. Godoy Cruz le quita la pelota y se hace patrón. Y Pablo Díaz no le cobra un penal por falta de Kranevitter a Aquino.

Encima, Ramón Díaz tiene que rearmar la defensa porque se lesiona Mercado. Entonces, Pezzella va a la derecha, Balanta sobra y Funes Mori, el ingresado, completa la línea de tres. Al primero le cuesta acomodarse contra la raya y comete muchos errores. Lo mejor que le puede pasar a River es que termine el primer tiempo.

Aunque no cambia mucho la historia en el complemento.  Más bien se agrava. Los mendocinos parecen mejor plantados y de contra disponen de una chance inmejorable. Gonzalo Díaz corre de frente a Barovero, pero se nubla y la tira afuera. River va y casi se pone en ventaja, aunque Cavenaghi y Ponzio no pueden pegarle tras un gran desborde de Lanzini.

Al palo va River. Juega al ritmo de la gente: nervioso, impreciso, a mil revoluciones. Y si la gente se pone “loca” es justamente porque el equipo no ofrece buenas señales. Hasta se erran pases fáciles. La cabeza juega su papel.

Ramón mira al banco. ¿Hay material para cambiar de ritmo? Se impone el ingreso de Menseguez o el Keko Villalva. O quizás de Fabbro para que mete un fierrazo desde afuera. Ninguno entrará, finalmente.

Se va expulsado Balanta en una discutible decisión. Ponzio va a la derecha, Pezzella vuelve al centro, Funes Mori por izquierda y Vangioni es más lateral que volante, aunque al rato, fundido, sale para dejarle su lugar al Malevo Ferreyra.

Teo le quema las manos a Carranza. River deja huecos en el fondo. Si con once tenía grietas, con diez estas quedan más evidentes. Por eso entra Ledesma por Lanzini. Se necesita tener más la pelota, aunque el cambio se parece al dicho que reza “si no lo podemos ganar, tampoco lo vamos a perder”.

Pero lo pierde en el segundo minuto de descuento. Julio Rodríguez aprovecha esos espacios y sentencia la historia. Quizás le venga bien a River este golpazo. Para no engañarse y creer que ya estaba en la buena senda.

Imágenes: Nicolás Aboaf