“Quedé en deuda, no me fui como un chorro”

Daniel Passarella rompió el silencio. Aquí el mano a mano con el periodista Miguel Angel Bertolotto, de Clarín, en el cual defiende su gestión. 

Daniel Passarella - Celebridades que cumplen en mayo.-Los detractores de José María Aguilar catalogaron su segundo mandato como el peor gobierno de la historia de River. ¿Ahora el peor es el tuyo?

-La gestión de Aguilar es incomparable con la mía; sobre todo, en valores sociales, morales e institucionales. Insisto: no se la puede comparar con la mía. La historia calificará una y otra gestión.

-Calificá la tuya.

-Quizás, lo que ha marcado mi gestión fue la falta de éxitos deportivos. Reconozco que en eso quedé en deuda con el hincha, con el socio. Ellos me lo pedían, necesitaban eso, y yo no se los pude dar.

-Después de tus cuatro años de gobierno, dio toda la sensación de que no estabas preparado para asumir semejante desafío.

-No me preparé conscientemente para el desafío, pero ser presidente de River no es tan fácil como se ve de afuera. Es algo muy complejo y con muchos condimentos externos; los que estuvieron en mi lugar lo deben entender. Lo que te aseguro es que dejé lo mejor de mí por el club que me dio todo en la vida. Con mis virtudes y con mis defectos.

-¿Cometiste el error de no armar un buen equipo de gente a tu alrededor?

-River no es una empresa ni una sociedad anónima. Vos armás tu equipo de acuerdo a un marco político y, dentro de ese marco, traté de elegir lo mejor. Quizás me equivoqué con algunos integrantes, pero es algo que le ocurre a cualquier gestión de gobierno.

-Cuando ganaste la elección, me dijiste que recibiste un club en coma cuatro. Hace unos días, en Clarín, Rodolfo D’Onofrio afirmó que si existiese el coma ocho, River hoy está en coma ocho. ¿En qué coma lo dejaste?

-El club que entregué es lo más lejano que existe a un coma. Se priorizaron los valores que mencionaba al comienzo. No hubo violencia. Se respetó a los empleados y a los docentes. Hay un instituto de gran nivel y una universidad única en el mundo. Se realizaron obras de infraestructura y de mantenimiento como nunca en los últimos treinta años. Tenemos un plantel profesional competitivo y al técnico que todos querían. Y las divisiones inferiores son excelentes. Si todo esto es dejar un club en coma…

-Pero recibiste un club con un pasivo de 150 millones de pesos y lo aumentaste a 383 millones. Y te jactabas de haber ganado el campeonato económico. ¿Cómo se explica?

-No se pueden comparar los pasivos en el tiempo. Y menos si se tiene en cuenta la inflación que hubo en el país en estos últimos años. Te digo más: si lo comparamos a valores constantes, el pasivo que dejamos es menor. Los pasivos hay que medirlos con los activos. Nosotros recibimos un club sin activos y con un patrimonio neto negativo. Ahora dejamos un importante activo, especialmente en futbolistas profesionales y amateurs. Te pregunto: ¿el Real Madrid está en coma porque tiene 800 millones de euros de pasivo? Por favor…

-La nueva dirigencia sostiene que ahora el pasivo asciende a más de 420 millones. Y te acusa de haber dado cheques voladores por sumas millonarias.

-A nivel general, el fútbol perdió su principal fuente de ingresos, que es la venta de jugadores. Yo lo sufrí en mi último año de gestión. En ese orden, sólo entregamos cheques diferidos para pagar obligaciones legalmente contraídas y mantener así el financiamiento normal del club. Es lo que haría cualquier gestión.

-Una de tus banderas cuando asumiste fue que no ibas a dibujar los balances. ¿Por qué pusiste en los dos últimos las ventas potenciales de Funes Mori y Lanzini antes de concretadas?

-Sé que hay algunos cuestionamientos. Pero River debería mantener su posición porque revalorizar los activos no es un dibujo; es un recurso contable válido que refuerza la realidad del activo del club. Se habló mucho del caso Funes Mori, pero el tiempo nos dio la razón. Lo vendimos como habíamos proyectado.

-¿En qué quedó el tema de la auditoría que prometiste? El socio no sabe cuál es el resultado de ese estudio.

-Los resultados de la auditoría motivaron la promoción de juicios civiles y penales que hoy se hallan en trámite. La resolución de esos juicios, obviamente, depende de la Justicia y no de mi voluntad.

-¿Por qué hubo tantos problemas de comunicación? Vos pasaste mucho tiempo sin hablar, sin dar entrevistas, y así muchas cosas quedaron en la nebulosa, las buenas y las malas. Ni siquiera se conocieron las obras que hiciste.

-En este tema cometí un error, lo admito. Actué como lo hice en mi vida de jugador y de técnico. Como dirigente, debería haber tenido una comunicación más fluída con la prensa. Las importantes obras que hicimos no fueron correctamente comunicadas.

-¿Qué porcentaje te corresponde del descenso?

-Todos saben que no soy el único o principal responsable, pero el descenso se produjo durante mi gestión y lo debo asumir, me hago cargo. Al margen de los factores externos, de los cuales ya hablé largamente.

-¿O sea que insistís con que Julio Grondona mandó a River al descenso?

-Punto. Lo afirmé en su momento. No hablo más de eso.

-¿No fue un error grosero haber contratado sólo a Fabián Bordagaray para reforzar el equipo que terminó bajando a la B Nacional?

-Es fácil hacer el análisis con el diario del lunes… Ese plantel iba primero hasta la fecha once y muchos lo daban como candidato.

-El descenso es una mancha indeleble en tu historia.

-Sí, claro. Es un dolor imposible de superar en mi vida privada. Cuando murió mi hijo Sebastián, tuve que aprender a convivir con el dolor. Ahora, también aprendí a convivir con el descenso. ¿Te puedo comentar algo ahora que hablé de Sebastián?

-Por supuesto.

-Fijate, Sebastián era muy fanático de River. Cuando dije que quedé en deuda con los hinchas, también quedé en deuda con Sebastián, aunque él no esté… Eso sí: no me fui de River como un chorro. Llegué al club con una muy buena posición económica y me fui exactamente con la misma posición.

-¿Por qué le firmaste un contrato millonario a Ramón Díaz, y por dos años, antes de dejar tu cargo?

-El contrato con Ramón se acordó el 29 de agosto de 2013. Y lo hicimos luego de un gran torneo del equipo, con la clasificación a la Sudamericana, y ante una excelente oferta que había recibido Ramón desde Qatar. Lo único que hice fue ratificar al técnico que todos los hinchas y los socios querían. Y ese contrato fue aprobado por unanimidad, incluso por miembros de la actual conducción, y era bastante menor en dinero al de otros entrenadores del fútbol argentino.

-Se te cuestionó largamente el asunto del canje de entradas. ¿Por qué lo mantuviste?

-Veníamos dialogando y trabajando con los organismos de seguridad para ir eliminándolo gradualmente, sin que el socio se viese afectado en su bolsillo. Parcialmente lo habíamos logrado; sólo faltaba sacarlo en la San Martín y en la Belgrano altas. La actual gestión adoptó otra tesitura. Será el socio el que la deba evaluar.

-¿Te arrepentís de haber asumido el desafío de la presidencia?

-No me arrepiento de haber gobernado River; dejé todo por el club. Sí lamento profundamente no haber conseguido los resultados que me había propuesto.

-¿Tenés la conciencia tranquila?

– Sí, porque siempre intenté dar lo mejor de mí.

-¿Cómo te trata la gente en la calle? Tu imagen quedó dañada.

-El trato es muy normal.

-¿Volverías a ser dirigente?

-Ser dirigente te come la vida, es muy duro. No sé si volvería a ser dirigente.

-¿Y volverías a ser técnico?

-Puede ser, pero en este momento no lo pienso.