No supo ganarlo

Con un hombre más durante 45 minutos, River no tuvo muchas ideas y terminó empatando 1-1 en el primer clásico del verano. Comenzó ganando Boca por un tiro libre de Sánchez Miño e igualó el millonario a través de Jonatan Maidana. Fueron expulsados el Cata Díaz y Fernando Cavenaghi.

IMG_5793No supo ganarlo. Así de claro y contundente. Porque jugó once contra diez durante un tiempo, pero terminó preso de sus propios males: la falta de juego, de gestación en la zona punzante. Tampoco hubo un arrebato, ya sea por la vía aérea o con un disparo desde afuera. Así, River terminó empatando con Boca en el primer clásico del verano jugado en Mar del Plata.

Ramón Díaz y Bianchi pusieron los mejores hombres hoy disponibles, exceptuando a Alvarez Balanta de un lado y a Riquelme del otro, aunque el millonario extrañó más al colombiano, ya que su reemplazante, Ramiro Funes Mori, dio muchas ventajas en el fondo.

River arrancó presionando encima de los volantes de Boca. Al minuto, Ledesma ya había sido amonestado por una falta a Carbonero. Pero se fue diluyendo la propuesta inicial porque Boca tomó más el balón. Y comenzó a ser más peligroso. Y Barovero tuvo una gran respuesta ante un cabezazo de Gigliotti que previamente rebotó en Maidana. Al toque, el 1 de River no pudo hacer nada ante un tiro libre de Sánchez Miño. 0-1.

River padeció el golpe, le costó meterse en el partido. Más le costó controlar al atrevido Luciano Acosta, el que jugó en el sitio de Riquelme, aunque con características más explosivas que el histórico organizador Xeneize. Y también sufría con el tándem que por derecha armaban Grana y el Burrito Martínez, más Gigliotti tirándose contra la izquierda para sacar gente y arrastrar a los costados a Maidana.

El millonario se sacó la modorra con un cabezazo de Carbonero y otro de Cavenaghi que pasaron muy cerca de los palos del arco de Orion. La más clara fue tras un centro de Vangioni que Teo Gutiérrez bajó y el Torito la tiró arriba. Pareció que el colombiano estaba en una posición inmejorable para pegarle de volea con la derecha o meterla de cabeza. Hasta que de tanto ir a la carga, incluso sin claridad, llegó el empate. Maidana pudo empujarla entre una marea de piernas y desató el festejo riverplatense. Todo Boca pidió falta contra Orion, pero Delfino convalidó el gol. 1-1.

Con la expulsión del Cata Díaz, River tenía a disposición una gran chance de quedarse con el primer clásico del verano. ¿Lo hizo? No. Carente de profundidad e incapaz de imponer superioridad numérica en algunos sectores de la cancha, recién a los 20 minutos tuvo una chance clara. Un hermoso taco de Teo Gutiérrez lo puso a Cavenaghi ante las narices de Orion: tras un buen amague, el 9 le pegó defectuoso y la pelota salió al lado del palo.

Mientras, Boca ya había metido a un defensor (Joel Rodríguez) por Acosta y plantó dos líneas de cuatro, aunque no se tiró deliberadamente atrás. A su vez, Ramón apostó por Kranevitter para recuperar presión y tenencia en la mitad. Pero River se complicaba solo. Si hasta un rechazo de Funes Mori que pegó en Gago necesitó de una enorme atajada de Barovero para que la pelota no terminara adentro del arco millonario. También pudo ganarlo con una media chilena de Lanzini terminó en las manos de Trípodi y con un derechazo de Carbonero que se fue alto. Pero nada más. Y encima Cavenaghi cometió la irresponsabilidad de pegarle una patada sin pelota a Gigliotti.

En síntesis, a River no se le cayeron muchas ideas. Con un hombre más, no supo quebrar a Boca. Ahora quedan dos Superclásicos, el próximo sábado en Córdoba y el 1 de febrero en Mendoza. En el primer chico, no festejó nadie.

Imagen: Nicolás Aboaf

(Enviado especial a Mar del Plata)