La asunción de D’Onofrio

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) En una tensa entrega de mando por los agravios a Turnes, asumió formalmente la nueva CD. “Queremos que River vuelva a ser River”, dijo el presidente.

IMG_3676Hace calor en la confitería. El aire acondicionado no alcanza. Hay calor humano y del otro. Hasta se cae la R del escudo que está contra la pared de madera. No se usa el gimnasio justamente para no gastar dinero en instalar lo artificial. Lo natural, entonces, es que en pleno mediodía porteño reviente la temperatura allí donde habitualmente se juntan los socios. Asume Rodolfo D’Onofrio, el presidente número 23 de la historia de River.

Hay clima de fiesta, pero también hay tensión. El buen gesto de la minoría encabezada por Antonio Caselli, quien fue acompañar a aquellos que entraron por su lista, se mezcla con los agravios a Diego Turnes. El ya ex vicepresidente primero se hace cargo de la entrega de mando. Lo insultan. Pide silencio. Le recuerdan que es uno de los responsables del descenso. Jorge Brito, quien ocupará su cargo, busca salvarlo. Quiere ensayar un discurso, Turnes. Es prácticamente imposible, aunque felicita al ganador récord del domingo. Asume D’Onofrio, secundado por su mujer, que se levanta de su silla y pide tranquilidad. Son las 12.52.

Mientras, Passarella ya disfruta de su descanso. Algunos allegados que le quedan por Núñez dicen que está pescando con un amigo. Se salvó de la peor condena, el escarnio público. D’Onofrio maquilla la situación: “Lo de Turnes como presidente de la Comisión Electoral fue ejemplar. Muchas gracias”, dice.

La militancia hace su juego a un costado del escenario. Repudia al que se va. Ovaciona al que llega, al que representa la ilusión. En primera fila están Amadeo Carrizo, Beto Alonso, el Pato Fillol y Goycochea. Son los más ovacionados. Y es obvio. Si son River puro.

Al toque se presenta a los nuevos dirigentes. Hay diploma para cada uno de los vocales titulares y suplentes. También para los fiscalizadores. La minoría viva a los suyos. D’Onofrio menciona a Alfredo Dávicce, José Ballotta (ex vicepresidente en los 90, padre de Andrés, que será el tesorero), a Omar Solassi (otro repudiado) y a Caselli, que agradece el gesto y es aplaudido.

Parece que hay un camino de unión, aunque el grito es uno solo en el final: “Volveremos a ser campeones, ahora que se fue Daniel”.

Imágenes: Nicolás Aboaf