Una despedida acorde al semestre

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) River terminó el Torneo Inicial jugando como casi siempre: mal. En el final, Carbonero salvó la ropa y empató 1-1. Se terminó una campaña muy pobre sin juego, con pocos goles y nulas respuestas.

IMG_0229Se tomaron las vacaciones adelantadas. River casi no jugó el último partido del año. Si Ramón Díaz sentenció hace unos días que vio actitud contra Argentinos (en realidad ganó por un gol en contra), en Quilmes ningún jugador puso la cara. Ni por el DT. Ni por ellos mismos. River no perdió porque en el final Carbonero salvó la ropa con un derechazo violento. Pero fue una despedida acorde a un semestre espantoso.

Si el equipo ganaba, mucho no hubiera diferido en el análisis, pero cuánto hubiera valido encontrar respuestas, un cambio de cara, que se vislumbre alguna buena señal pensando a futuro. Pero casi nada. O muy poquito.

Ramón hizo algunos retoques tácticos. Como le pedían muchos, puso a Vangioni de volante y tiró al lateral a Funes Mori. ¿Un anticipo de 2014? Quizás, se verá. El ex Newell´s no gravitó. Fácil: a un equipo no lo salva un jugador. A no ser que se llame Messi…

Igual, al menos en el primer tiempo, River usó las bandas como pocas veces en el torneo, aunque le faltó precisión -y un poco de suerte- para convertir. A los dos minutos, Carbonero presionó a Braña, Vangioni metió un tiro/centro, Driussi le dio de primera y la tiró arriba desde una posición inmejorable. Al rato, el mellizo estrelló un derechazo en el travesaño. Fueron apenas dos llegadas, pero la imagen lucía un poco maquillada.

Pero en el segundo tiempo, River entró dormido. Al minuto, Pérez Godoy se lo comió a Balanta y metió un cabezazo inatajable para Barovero. Palo y adentro. ¿Cómo lo empataba ese equipo carente de ideas? Ni con uno más.

Porque Lema le pegó a Teo Gutiérrez y lo echaron a los seis minutos. Vaya si River tenía tiempo de por lo menos empatarlo. Jugado, Ramón mandó a la cancha a Andrada y sacó a Funes Mori. River tenía 3 delanteros en la cancha. Lo pudo empatar antes del remate del colombiano, sí. Un cabezazo de Pezzella se fue arriba. También pasó por encima del horizontal un derechazo defectuoso de Driussi.

La pirotecnia y los incidentes entre la Policía y los hinchas de Quilmes desvirtuaron todo. Delfino lo siguió porque el show debía continuar, aunque el fútbol argentino esté en un estado delicadísimo en todos sus niveles. Y River no queda exento de lo que le corresponde.

Ahora hay que ir a votar, el domingo habrá un nuevo presidente. Y eso abre una ilusión, una renovación de aire. No es poco. Pero el drama futbolístico, en parte, depende de la refundación institucional. Y eso no se consigue en dos días.

Imágenes: Nicolás Aboaf