Maquilló la imagen y Ramón tiene aire

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) Con un gol en contra de Vittor, River, sin jugar bien, le ganó 1-0 a Argentinos Juniors y cortó una racha de diez partidos sin triunfos. Y sigue el Pelado.

Festejo gol


Lo comían los nervios y la imprecisión, una costumbre a lo largo de este semestre. Si Ramón quería respuestas de sus jugadores, estas no llegaban. No había manera. Estaban jugando para que el Pelado, que se había puesto un plazo de dos partidos, se vaya. El Monumental se mezclaba entre los gritos de aliento y desesperación. Pero un gol en contra de Vittor maquilló la imagen. Se gritó fuerte, como si River estuviera peleando el campeonato. Posiblemente, era la única manera de quebrar a Argentinos. Con un gol de un futbolista que no llevase la banda roja pegada a la piel.

Ganó River. Y punto. Nada más. Con Ramón en jaque, los tres puntos cotizaron como un litro de agua en el desierto. Y, de yapa, se cortó una racha de diez partidos sin ganar.

Prácticamente, River no pateó al arco. Con un rival que utilizó su habitual postura defensiva, el equipo de Ramón no tuvo sorpresa, juego y movilidad. No aparecían pequeñas sociedades, ni una pared tiraban. Rojas, que era la aduana en la mitad de la cancha, era una máquina de errar pases. Y Teo Gutiérrez, en los primeros 15 minutos, había caído tres veces en offside. Dos ejemplos claros lo que fue River. Fue tan pobre que la gente se levantó, además del gol en contra, con una pisadita de Driussi que dejó despatarrado a Barraza.

En todo el partido sólo tuvo tres chances de gol. Sí, solo tres. En la primera, el colombiano quiso parar el balón cuando la jugada le pedía un zurdazo violento contra Migliore. Luego sí le dio con la izquierda, pero el tiro salió arriba. Y en el final Carbonero metió un fierrazo que desvió el arquero.

Ramón intentó que el equipo cambie tocando las bandas. Carbonero y Ferreyra por los apáticos Menseguez y Rojas. El colombiano le aportó más movilidad y de un centro suyo llegó el grito. Ese grito que sacudió la modorra, que maquilló la cara y que le dio más vida al Pelado. Nada más. Nada menos.

Imágenes: Nicolás Aboaf