Teo, entre el cielo y el infierno

Sin participar mucho del juego, Gutiérrez fue uno de los más importantes del ataque. Generó tres claras y Saja le ahogó el grito de gol. Un dato desalentador: no convierte desde el 26 de septiembre ante Liga de Loja, por la Sudamericana.

IMG_9223Los silbidos no tardaron en llegar. Su salida de Racing fue tan conflictiva que hasta ese que supo romperse la garganta con el “Teo, Teoooo”, lo silbó. Lejos de demostraciones de enojo, Gutiérrez volvió al Cilindro y saludó a todos los jugadores del local, inclusive a Saja, con quien discutió feo en su último encuentro allí, y también le dio la mano todos los suplentes.

Luego, en el primer tiempo, se movió en su zona predilecta. Salió del área para tener contacto con la pelota ya que, ante el exceso de centros y la anemia de juego, las acciones se desenvolvían lejos de sus pies. A pesar de eso, generó la más peligrosa para el arco rival. Tras una gran apilada de Manuel Lanzini por la izquierda, el colombiano le rompió las manos al arquero con una volea de zurda que impactó de primera.

En la segunda etapa se corrió como ‘9’ de área ante la salida de Gio Simeone y el ingreso de Federico Andrada. En esa posición, jugó mucho para los costados -generó una situación clara para que convirtiera Menseguez- y se lució con dos remates potentes que por poco no fueron goles. Una hermosa volea besó el travesaño.

En silencio, como sucedió a lo largo de todo el campeonato más por impericia de sus compañeros que por errores propios, Teo se fue con bronca de Avellaneda. La alegría del público local lo corrió de eje y cambiaron silbidos por festejos. Eso sí, las acciones del colombiano siguen en baja para los riverplatenses. Y eso es lo que más importa, ya que lleva 11 encuentros sin convertir: no la mete desde el 26 de septiembre, en el 2-0 frente a Liga de Loja, por la Sudamericana.

Imagen: Nicolás Aboaf