$383.849.564 de pasivo

El último balance de la gestión Passarella demuestra que no se ganó ningún campeonato económico. Con más de 60 millones de pesos de pérdida en el último ejercicio, la próxima conducción deberá trabajar mucho para tapar el desbarajuste financiero.

passarellaEl campeonato económico lo perdió por goleada. Por paliza. El último balance completo de la gestión de Daniel Passarella indica que los números de River están en una situación emergente. El cierre arrojó un déficit de 60.520.530 de pesos, que pudo ser achicado porque se activó a Manuel Lanzini bajo la figura de “valor neto de realización” en $33.228.800. Con el 10, como adelantó Pasión Monumental, se hizo la misma jugada que con Rogelio Funes Mori (al club no le entró un centavo por el mellizo) en el balance 2012-2013. Aquella vez, al delantero se le puso un valor de $34.380.000 que sirvió para que los números no dieran en rojo. Ahora ni así se pudo zafar. Y tampoco se sabe si se transferirá Lanzini, por quien llegó una oferta el 17 de julio pasado, aunque se desconoce si el Baniyas de Emiratos Arabes aún sostiene su interés. Un ejemplo claro de que hay muchas cosas atadas con alambre.

Auditado por Deloitte, consultora que reemplazó a KPMG, el balance cerró en 383.849.564 de pesos de pasivo. Es decir, un 30% más con el respecto al anterior ejercicio. Passarella heredó el club con 140 millones abajo, aunque fue incrementando los números. En el balance 2009-2010, compartido con la CD de Aguilar, trepó a los 216 palos (79 de déficit), en el 2010-2011 a 234 (89 de superávit) y en el 2011-2012 a 297 (17 de superávit).

Sin el presidente, que está de vacaciones en Europa y volverá el 9 de diciembre, la reunión de Comisión entregó datos contundentes que hablan del mal estado financiero, con un gasto mensual que roza los 10 millones de pesos y un capital de trabajo negativo de 194.000.000. Con gastos que crecieron exponencialmente, sobre todo en el fútbol profesional (57%), la administración (67%) y en mantenimiento e intendencia (90%).

Igualmente, el balance se aprobó por mayoría (9 votos a favor, 4 en contra) y ahora resta que pase por la Asamblea de Representantes de Socios, que sería el 13 de diciembre, dos días antes de votar un nuevo presidente. Otra desprolijidad. La aprobación en esa cumbre no correría riesgos, ya que llegado el caso debería intervenir la IGJ, lo que sumaría otro dolor de cabeza a los futuros gobernantes.

Por otra parte, el club tomó seis préstamos entregando el contrato con el Banco Francés, Adidas y los derechos de TV como garantía. El panorama para lo que viene es preocupante. Hay vencidos 31.535.615 pesos de deuda y existen 25.895.096 de créditos a favor. Igualmente, en tres meses, debe cancelar 171.996.010 del pasivo exigible. ¿De dónde saca la plata?

La gestión saliente afirma que la próxima conducción tendrá a su disposición un activo no corriente nada despreciable, como pueden ser las ventas de Alvarez Balanta, Pezzella, Vangioni, el citado Lanzini o algún juvenil como puede ser Driussi, lo cual representaría un alivio económico pero un gran golpe en lo deportivo, más cuando en el próximo mercado de pases sólo se pueden traer dos jugadores (o tres si River juega la Libertadores). En ese orden, en el balance figuran 15.414.000 de pesos bajo el mismo rubro (jugadores disponibles para la venta), aunque no se precisa a qué futbolista se refiere.

Passarella, enorme defensor, no supo cómo capear el temporal financiero, ese del que siempre se vanaglorió. Deja River en una grave situación. Mientras, está por ver al Papa. Al club no lo salvará un milagro, está claro.