Un alma en pena

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) Un ordinario River perdió en el Monumental 3-1 ante Olimpo, profundizando su crisis futbolística. El equipo de Ramón, que hace 9 partidos que no conoce la victoria, tocó fondo.

IMG_0763Por favor, que el 2013 se termine ya. River pide a gritos que llegue diciembre para refundarse. Institucional y futbolísticamente. Lo necesita urgente. El equipo de Ramón es un alma en pena, un cuadro que se arrastra, que tocó fondo, que agranda rival. De lo contrario, ¿cómo se explica perder contra Olimpo, uno de los peores equipos del torneo, que incluso se animó a poner tres delanteros en el Monumental, algo impensado en otro momento?

Este River de Ramón está desilachado. No tiene línea, no cuenta con una identidad propia. Esto se vio todo el semestre, pero la crisis se profundizó después de la estruendosa caída con los bahienses.

River y Olimpo se pelearon por ver quién jugaba peor. El partido fue ordinario, ganó el visitante por ser más efectivo. Y eso que el Millonario había comenzado mejor por un gol de Simeone tras un excelente centro de Vangioni. El resto rozó el espanto.

Ramón ensayó un nuevo sistema, el 4-2-3-1, con el tándem Kranevitter-Ledesma para lograr prolijidad en la zona central, más Carbonero, Fabbro y Lanzini como conectores detrás de Simeone, la referencia más próxima al arco rival. Así intentó atacar River, aunque lo que se dice atacar lo hizo a regañadientes. Se quedó sin profundidad y Olimpo empató, con un tiro violento de Pérez Guedes, imposible para Chichizola.

En el segundo tiempo, Fabbro, de pobre prestación, fue reemplazado por Menseguez, que chocó mucho. Mientras, Lanzini era un manojo de nervios, como todo River, incapaz de hacer un pase profundo. Lo mismo Carbonero y Ledesma. En realidad, nadie se salvó. Solo el pibe Simeone, por el gol, Vangioni, por su asistencia, y Kranevitter, por su despliegue. Nada más.

Entró Mora y se erró un gol debajo del arco. Pezzella tuvo un par de cabezazos que pasaron cerca. Ingresó el Malevo Ferreyra y no pudo aportar demasiado. Y Olimpo se aprovechó de la endeblez defensiva: Furios anticipó a todos con su cabeza y puso el 2-1. Al toque, el tiro libre de Vega se desvió en la barrera y se terminó el partido. 1-3. Paradójicamente, River es, con 12 tantos en contra, una de las vallas menos vencidas del campeonato, pero casi siempre lo salvó Barovero. Esta vez, Chichizola no pudo hacer demasiado.

Igual, el drama es más amplio. No hay bases sólidas pensando a futuro. En lo inmediato, River debe cerrar el torneo con dignidad, pero en la cancha no hay reacción ni fuego sagrado. Hace 9 partidos que no gana. Jugando así, ¿puede ganarle a alguien?

Imágenes: Nicolás Aboaf