De espaldas al fútbol

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) River no pasó del 0 a 0 ante Vélez en un encuentro de pobre nivel y con pocas llegadas de peligro. Hace ocho partidos que el equipo de Ramón no conoce la victoria.

IMG_9239Las cuatro tediosas fechas que restan del camepeonato son para River, luego del golpe en la Sudamericana, la motivación extra para terminar dignamente el año. Sin embargo, el equipo de Ramón luce desmotivado y, lo más preocupante, sin bases sólidas de cara al futuro. Cuesta encontrar aspectos positivos luego del feo 0 a 0 ante Vélez. Un empate, nada más.

En Liniers, como en la mayoría de los encuentros de visitante, Díaz armó un equipo para salir rápido de contragolpe. Y River sólo intentó llegar a través de continuos pelotazos para los delanteros, Mora y Teo Gutiérrez, que se tenían que generar solos las chances. El uruguayo corrió y corrió. El colombiano, en el primer tiempo, exigió a Sosa con dos remates. Nada más. Poco, como viene siendo habitual en este River.

Además los volantes externos, determinantes en un 4-4-2, jugaron muy lejos del arco. Carbonero tendió a cerrarse y Rojas no hizo más que llegar a tres cuartos y lanzar para los puntas, bien controlados por los zagueros velezanos. Y los mediocampistas internos, sobre todo Ponzio, no estuvieron finos en los pases. Claro, tanto el de Las Rosas como Kranevitter están más aptos para presionar que para manejar el ritmo en la zona medular. Así, se hizo difícil llegar con peligro y a través de una jugada elaborada.

Gareca, por su parte, tiró a la cancha un cuadro con un sistema idéntico al de River. Vélez, también tocado anímicamente por la eliminación de la Copa a manos del ignoto Ponte Preta, no propuso demasiado. En definitiva, los dos fueron un calco. En el espiritu, en los dibujos tácticos, en la previsibilidad para arribar al arco contrario.

Tras el fiasco de la primera etapa, River no modificó su postura. Vélez tomó la iniciativa y el Millonario apostó a una contra. Pudo convertir, pero Rojas la tiró arriba. Ganó en profundidad con el ingreso de Vangioni, quien metió algún centro peligroso y un zurdazo desde afuera que exigió a Sosa.

Y así fueron pasando los minutos. A puro bostezo. Porque no ofrecieron mucho más. River hace ocho partidos que no sabe lo que es ganar (último vs Lanús, el 29/9). Lo peor es que jugando tan liviano, le va a costar conseguir un triunfo en las cuatro jornadas que le restan al tedioso Torneo Inicial.

Imágenes: Nicolás Aboaf