Fracaso

Tras la eliminación en la Copa, Hernán Castillo analiza el presente y el futuro cercano de River.

DErrota

Este semestre es un fracaso. Ni lo dudo. River anda de la mitad de la tabla para abajo en el torneo local y quedó eliminado de la Copa Sudamericana en cuartos de final con un baile recibido ante Lanús.

Y hay postales que colaboran para ver el ‘porque’ de ese fracaso. Como la del casi arranque del partido. Ahí, en medio de un Monumental casi repleto en la previa del encuentro, los hinchas de River se apilaron y empezaron a cantar y tratar de alentar a sus jugadores. Así, como últimamente se alentaba a Cavenaghi, el cavegoooool; o a Domínguez, el choriii, choriii; o a Trezeguet, davidd, daviiidd. O antes a Ortega con el orteeeega o a Gallardo con el Muñeeeee, y así para atrás un montón. ¿Y saben a quién se ovacionó? A Barovero. Y punto. Al arquero. Al que te tiene que salvar. Porque no hay más. No hay referentes en este plantel. No hay nombres con peso específico. No hay nada de eso. No existe. Y eso es una muestra gratis de dónde está parado este River.

No creo que ayer fuera partido para Fabbro. Lanús te mata en el medio y Fabbro evidentemente no va para este River. Se equivocó Ramón. Y desde mi punto de vista Menseguez tenía que estar en el segundo tiempo. Esos, puntualmente, son errores que incidieron en el desarrollo del juego. Pero en medio de un partido en el que a los 6 minutos Bottinelli se equivocó dos veces en la misma jugada para que todo terminara en el 1 a 0 de Lanús, y si era difícil que hiciera un gol, imaginen dos.

River es esto. Y también el entrenador tiene responsabilidad en eso. Pero desde mi mirada es el pago de los últimos ocho años de deterioro total que ha tenido este plantel. Lanús, del otro lado, tiene muchísimo más equipo y plantel y muchísimas menos obligaciones con lo que todo se potencia para bien. Y eso mismo podemos trasladarlo a varios equipos que tienen planteles parecidos o apenas menores o mayores que River, pero muchísima menos presión con lo que potencia la diferencia. El error de Ramón Díaz también es el no haber pegado el grito en el cielo por este plantel que le dejaron. Error que hoy paga con esta eliminación que terminó siendo más que justo y ahora no puede protestar porque él se dejó armar este mediocre plantel.

Yo no creo que se haya acabado el tiempo de Ramón Díaz como entrenador. Eso opino. Y eso digo. Acepto que otros crean eso. Pero en el horizonte no veo nadie que se banque este momento mediocre de River como se lo banca Ramón. Cierren los ojos, imaginen otro DT en este momento, y estarán imaginando un momento caótico que por lo menos hasta ahora el DT se banca solo. ¿Es esto una solución? No. Ni cerca de serlo. La solución es armar un plantel en serio. Pero eso puede hacerse en junio, cuando de verdad el que “se vayan todos” pueda servir. ¿Antes? Antes es suicidio, porque sólo se pueden hacer dos incorporaciones en enero. Y el nuevo presidente no tiene que poner excusas, ni “recibí el club en coma 4”, ni pavadas como esas. Todos sabemos cómo está River… River está mal.