Jugado

River volvió a perder y su semestre pende de un hilo. Si no vence a Lanús el miércoles se quedará sin nada.

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Demasiado jugado quedó River. Demasiado para mi gusto y el de todos. Eso está claro. Con errores de todos lados. De los dirigentes, del técnico y de los jugadores. De las tres patas. Todo, pero todo eh, podrá quedar reducido a una anécdota si River pasa el miércoles, porque lamentablemente todos, o casi, somos demasiados exitistas. Y ante Lanús se juega el semestre.

Del partido con Estudiantes me queda analizar algunas situaciones puntuales: Los dos errores de Estudiantes fueron propios. En el primero, se tira el centro sin problema, el delantero gana fácil, Barovero da rebote y el rebote es ganado por el de Estudiantes para hacer el gol (tres movimientos, todos ganados por jugadores rivales). En el segundo, se tira centro sin problemas, desde el mismo sector que el primero, Barovero falla al no salir a cortarlo y Balanta se duerme (miren el momento de la salida del centro y de la llegada del mismo al centro del área para ver lo que se duerme el colombiano). Todo error.

Está claro que el técnico falla. Porque acá hay errores. El equipo tiene siempre una idea que es la de ganar. A veces puede, a veces no. Pero sale a ello. El tema es que ya a esta altura si Ramón Díaz considera que a este equipo no le da para salir tan arriba a buscar, es hora de cambiar y jugar a otra cosa. Más de contra si es necesario, porque este equipo se expone mucho cuando sale, y encima no es contundente arriba y entonces todo se potencia. Ya, entonces, tiene que encontrar qué ser, si atacante o contraatacante.

Y dirigencialmente se falla porque este plantel es demasiado chiquito. Ayer jugó Vega en el lateral derecho que ya tiene 20 años y solamente dos partidos en Primera, es decir, no tiene recorrido como para ser una variante fuerte; parecido a lo de Augusto Solari quien con 21 años no llega a los 10 partidos completos. Fue Balanta de lateral izquierdo, y si no iba él iba o Bottinelli o Funes Mori, ninguno es 3. Y la carta de punta más fuerte fue Menseguez, que hace 2 años no jugaba. ¿Mora? Todavía no está. ¿Simeone? Tampoco, le falta roce y más roce antes de tirarlo así a la cancha. Ledesma está en un bajón y sólo falta probar a Aguirre. No hay más nada. Es todo. Ya está. Este es un plantel chico. En ese contexto, Ramón Díaz tuvo que guardar todo para este partido que se viene con Lanús porque sabe que necesita al 100 por 100 a todos sus titulares para ganar el miércoles. Y en el medio de esto, y en un choque en el que el árbitro no incidió en el resultado final, si repaso que a River ya no lo respetan los árbitros y lo llevan por delante en el Monumental o fuera de él. No lo respetan y ante la duda, cobran en contra. Repasen un montón de jugadas de los partidos, no sólo las claves, y verán esto. Y eso es dirigencial.

Hoy estamos jugados. Es lo que hay. Con errores en las 3 patas se llegó a esto. Quizás la historia alcanza a cambiarse, porque un gol suele cambiarla. Este River todavía está a punto de salvar el semestre. Pero apuntando a lo que viene, el nuevo presidente — creo que habrá nuevo porque Passarella no tiene chance desde mi mirada, y mis datos, se presente o no–, tiene que traer dos o tres (según se clasifique o no a la Libertadores) refuerzos titulares sí o sí para levantar la jerarquía de un plantel que de River tiene poco y nada. Algo que al final de cada partido no hay que perder de vista.