Basta de rifar prestigio

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) En otra actuación deslucida, River perdió 2-1 con Estudiantes. Lo único bueno fue que se terminó, a través de Menseguez, la racha de 459 minutos sin goles. Nada más. Ahora hay que ganarle a Lanús. 

IMG_7054Hay que admirar a los miles que fueron a ver a un River sin chances en el campeonato ante Estudiantes con un equipo repleto de suplentes. Porque la mente está puesta en Lanús. Porque incluso es lógico que otros miles prefieran guardar el mango para estar por la Copa, el objetivo que queda en el año para que todo no resulte un fracaso. La verdad, había que tener ganas de acompañar al equipo de Ramón Díaz en este final de torneo, en el cual River no para de regalar prestigio dentro de una campaña mala desde el juego y los resultados.

Y eso que había comenzado bien la noche. Porque Menseguez hizo un golazo y se cortaba la mufa de 459 minutos sin gritos. Hasta ahí, todo bien. Pero duró poco la alegría por el festejo del Rayo, quien volvió a vivir. Quizás haya sido lo único bueno para destacar de la noche del Monumental.

Al rato llegó el empate de Román Martínez, que aprovechó un rebote luego de un atajadón de Barovero. Y River se degeneró, perdió la línea. Ledesma pegó dos patadas y lo echaron. Esa roja fue determinante en el desarrollo. En 20 minutos, el equipo pasó de estar 1-0 arriba a jugar con uno menos y con el peligro de quedar en desventaja.

Y así fue. La endeblez defensiva se hizo carne cuando lo desbordaron a Vega y Jonathan Silva metió un excelente servicio para la aparición libre de Auzqui ante un Alvarez Balanta estático. 1-2. El Pincha había aprovechado el hueco que River le había dejado en el partido.

A Ramón, este partido le iba a servir para sacar algunas conclusiones. Quería probar a Fabbro porque su intención es ponerlo de movida ante Lanús. Pero el enganche fue discontinuo, aunque físicamente se lo nota mejorado. Bottinelli, candidato a entrar por el suspendido Balanta, dio enormes ventajas. En definitiva, pocas sensaciones positivas para el riojano en el aspecto individual, exceptuando al siempre sólido Barovero y a la aparición fulgurante de Menseguez. Por las pretensiones de River, es poco. Muy poco.

En el segundo tiempo, con uno menos, Ramón quiso ordenar el mediocampo, que había sufrido la salida de Ledesma con Rojas parado como 5. Entró Kranevitter y salió Menseguez. El asunto era cómo llegar con Mora solo arriba, más Fabbro suelto a sus espaldas y volantes contenidos con excepción del pibe Solari, con más ganas que precisión.

El arco le había quedado muy lejos a River. Con Simeone intentó encontrar una referencia, pero la pelota nunca le llegó limpia. Estudiantes se dedicó a aguantar y con orden no pasó mayores sofocones. Y Ramón hizo cambios más pensando en Lanús (sacó a Fabbro y Bottinelli) que en lo que le pedía el choque ante los de Pellegrino.

Perdió River. Otra vez. Quedan cinco fechas, que serán un suplicio porque no hay objetivos concretos. Pero la camiseta tiene un peso específico que hay que respetar. Basta de rifar prestigio.

Imágenes: Nicolás Aboaf