River y los cuartos de la Copa

Pasión Monumental y un repaso histórico sobre la participación del Millonario en la Sudamericana. 

sudamericanaLa Copa Sudamericana se juega desde 2002, cuando reemplazó a la Mercosur, que venía de suplantar a la Supercopa, ganada por River en su última edición, la de 1997, con Ramón Díaz como técnico. ¿Cómo le fue al Millonario las veces que le tocó jugar en cuartos de final de la Sudamericana? Aquí, un repaso histórico.

Luego de quedar afuera ante Racing en octavos en su primera participación, hace ya 11 años, el equipo dirigido por Manuel Pellegrini hizo la mejor performance. Cayó en la final ante el ignoto Cienciano de Perú, pero dos instancias antes había dejado en el camino a Libertad de Paraguay, a quien venció 2 a 0 en Buenos Aires y perdió 1 a 0 en Asunción.

En 2004, 2005 y 2006 también quedó afuera en octavos, con Arsenal (con Astrada de DT), Corinthians (con Merlo en el banco) y Atlético Paranaense (Passarella entrenador).

En 2007, aún con el Kaiser conduciendo los destinos futbolísticos del club, se frenó en semifinales tras caer por penales con Arsenal (0 a 0 ambos partidos), que luego se consagraría campeón. Aquella eliminación eyectó de su cargo a Daniel Alberto, quien seis meses antes había prometido irse si no ganaba ningún título. Antes, en cuartos, River había superado a Defensor Sporting de Uruguay gracias al 2-2 conseguido en Montevideo. En el Monumental fue 0 a 0 en una noche recordada porque el Burrito Ortega explotó por las malas condiciones del terreno de juego: “En esta cancha de mierda no se puede jugar”, había sentenciado el ídolo.

En 2008, otro entrenador renunció tras quedar afuera en los cuartos de la Copa: Diego Simeone. River había perdido 2 a 1 en su casa e igualó 2 a 2 ante Chivas, en México, tras ir arriba por dos goles. En Guadalajara el Cholo dijo adios.

En 2009, otra vez con Astrada, cayó en primera fase con Lanús, casualmente el rival que lo pone a River otra vez frente a un desafío internacional luego de cuatro años sin participaciones coperas. Y con el ferviente deseo que la historia sea diferente.