“No soy tan crack como dicen”

Si la cuestión está en los detalles, Eder Alvarez Balanta esconde lo suyo a a la vista de todos. La simpleza, esa que exhibe en cada intervención con la camiseta de River, la desarrolla en su vida fuera del fútbol. Y, en diálogo con Nos Digital, dio muestras de ello. “No soy tan crack como dicen”, apuntó el colombiano que a siete meses de su debut hace levantar ovaciones cada 15 días y de manera sistemática.

Balanta vs. Independiente

Habrá que pedirle el documento para confirmarlo. Alvarez Balanta le escapa a sus 20 años. Juega como un experimentado y habla como tal. Es su sinceridad y capacidad de análisis la que lo diferencia. Pero, cuando las cámaras se apagan y la gente deja el estadio, vuelve a ser el pibe de Bogotá que dejó su infancia en Colombia para madurar de golpe.

“No es que no me gusta ni que me guste que me pidan fotos. El problema no son las fotos. El problema es que a veces uno no está preparado para eso. Yo siempre fui muy solitario y es raro que te reconozcan por la calle. Es entendible”, dijo con un pedido de terrenalidad evidente. “Por ahí viene alguien y me dice sos crack. Y, por ahí, para mí no soy crack. Me hace sentir incómodo. Es como que me considero menos de lo que la gente dice. Tienen un concepto alto. Pero es normal que haya apreciaciones buenas y apreciaciones malas. Uno tampoco es ‘monedita’ de oro para caerle bien a todos”.

En cuanto a los rumores de venta y la posibilidad de pasar al Barcelona, aclaró: “Mis amigos me escriben por Facebook desde Colombia y me dicen: ‘¿Es cierto que te vas al Barsa?’ Y yo les digo que no, que no me han dicho nada, que son rumores. Y ellos me dicen: ‘Pero están diciendo que te vas’. Y yo les digo que no y ellos me dicen que sí. Y yo ya no sé qué decirles. Porque si yo, que soy el implicado, les digo que no es cierto y ellos me siguen diciendo que lo es, se vuelve muy difícil. Por eso son difíciles los rumores y todo lo que se dice”. Y, profundizó: “Hasta que no me digan a mí que me voy, no lo voy a pensar porque no está bien. Yo estoy contento de estar acá y no tengo por qué desesperarme”.

Pide pasar desapercibido pero, en el contexto del fútbol argentino y, en particular, el pasado reciente del club, es imposible conseguirlo. Si hasta se habló de nacionalizarlo… La explicación está en la cancha y es ahí, quizás, donde se ve su mejor versión. Todo tiene una explicación y él la dio. “El momento que yo más disfruto es cuando estoy en la cancha. Últimamente, sólo disfruto cuando estoy en los entrenamientos o en los partidos. El resto no la paso tan bien. Porque no puedo estar tranquilo. Me estreso un poco”, destacó.

Además, cerró con un mensaje de armonía y paz ante los sucesos que rodean al fútbol y las derivaciones que producen los resultados. “Argentina tiene mucha pasión por el fútbol. Pero perder un partido no es la muerte de un familiar querido y a veces cuesta entenderlo. El fútbol sólo tiene tres resultados que son ganar, empatar o perder. Es lógico que cuando ganas, te sientas feliz. Que cuando empatas, pienses en lo que hay que mejorar. Y que cuando pierdes, no te sientas tan bien. Pero no es tan dramático perder y aquí se vive eso como algo muy difícil”, concluyó.

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