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La derrota ante Boca dejó mucha tela para cortar y, en Pasión Monumental, el encargado de hacerlo es Hernán Castillo. Lee su editorial.

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Ya, de inmediato, River tiene que salir de esta derrota ante Boca. Asimilar el golpe. Levantarse y andar. Concentrarse en sumar y sumar. Hacer un buen colchón de puntos y meterse de lleno en la Copa Sudamericana. Ganarla tapará esto. Perderla nos dará un cachetazo más en un semestre que parecía que daba para más. Parecía, digo, porque analizando el plantel, hoy tiene menos que en los seis meses anteriores.

La historia ante Boca ya la vivimos varias veces, el entretiempo del partido me encontró hablando con varios colegas y diciendo “esta historia ya la vi”. Y sí. Si ya la vimos. Crear situaciones y no convertir, que te lleguen poco y que te conviertan, que pasen los minutos y los nervios te ganen, que de tanto ir dejes espacios para la contra. Y así se dio. Y River no dio vuelta la historia. Y el golpe fue fuerte. Adiós campeonato, por más que matemáticamente el tema no esté resuelto. Porque la sensación es que River no va a ganar 5 o 6 partidos seguidos como para dar el salto. Si lo hace, claro que si estará para campeón, pero no se ve eso en un futuro inmediato.

Desde el juego, River fue más que Boca. Y me resulta extraño ver que se criticó el planteo cuando el desarrollo del juego mostró a un mejor River. Muchos critican la presencia de Carbonero y la ausencia de Kranevitter; desde mi punto de vista en el primer tiempo Carbonero fue importante ganándole siempre a Zárate. Que después la jugada no terminara en nada fuerte, muchas veces se dio por la falta de peso del equipo en el área (por algo lleva solamente 8 goles en 10 juegos). La presencia de Kranevitter le hubiera quitado profundidad al equipo, quizás le daba más la pelota, es cierto, pero había que ir por el sector de Zárate y Carbonero es el único del plantel que tiene cierto desborde. Después, Ponzio estaba flojo y Mora también. El resto poco modifica el desarrollo del juego. River tiene esto. No más que esto.

No me gustó la conferencia de Ramón Díaz. La entiendo, cuidado, pero no me gustó. ¿Qué hubiera pasado si escuchábamos a un Ramón crítico, fuerte, diciendo que Carbonero fue muy liviano, que Maidana se dejó anticipar sin sentido, que Ledesma no fue el que es siempre, que Teo salió demasiado del área, que Lanzini apareció demasiado poco y que Andrada erró mucho? Seguro decíamos que eso se dice puertas para adentro y que una derrota ante el rival de siempre no debe hacer que los trapitos se limpien delante del mundo. Lo seguro es que el Pelado debió ser un poco más crítico en general, sin ahondar en detalles y dejando claro que la derrota le dolió. Algo que está claro le pasó.

Hoy. Ahora. Ya. River tiene que recuperarse. Ver cómo hace para reemplazar a Teo ante Newell’s, analizar si es tiempo de darle continuidad a Mora o a Gio Simeone y darle muchos partidos. Hacer una delantera temible es clave. Aceitarla es vital. Así, en el momento de enfrentar a Lanús habrá un equipo más contundente. Porque esto es lo que le falta a River. Contundencia y gol.