Una máquina… de errar goles

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) Como en los 90, River generó muchas situaciones de gol, pero Boca fue más oportuno y se quedó con el Superclásico. 0-1 y a nueve de la punta.

IMG_7681Estuvo el vértigo y la presión que prometió Ramón. Sí. River no mereció perder el clásico. No. Pero no la metió. Y cayó contra un rival que sí acertó la que tuvo.

Fue un calco de los 90, cuando River se cansaba de errar situaciones y Boca clavaba las que tenía. Y así fue.

River arrancó con un ataque voraz, capaz de llegarle a Boca por todos lados. Con una presión alta, los mediocampistas volaban y arribaban fácil al arco de Orion.

En el primer tiempo, el equipo de Ramón tuvo: un cabezazo de Mercado que pegó en el palo, una tapada del 1 Boquense a Lanzini, otro cabezazo de Andrada, un derechazo de Carbonero, un testazo de Lanzini, un fierrazo de Andrada. Una máquina… de errar goles.

Boca explotó al máximo sus chances de gol. Ahí radicó la gran diferencia. Antes del 1-0 lo tuvo con Sánchez Miño y con una doble tapada de Barovero ante Gigliotti. Pero el goleador de Boca tuvo revancha, porque al toque anticipó a Maidana para conectar en la red un centro rasante de Martínez.

Boca llegó remendado al Monumental, con jugadores al límite (Cata Díaz, Zárate, Erbes, Méndez). De movida dio muchas ventajas. Pero River no lo aprovechó.

En la segunda etapa, Ramón, por la lesión de Maidana, mandó a Ponzio al lateral y a Mercado a la zaga. ¿No se armó mal el banco?

River salió con la misma voracidad. Al minuto Lanzini le quemó las manos a Orion tras un centro atrás de Rojas. Pero Boca hizo temblar el palo de Barovero con un derechazo de Martínez. Lo mismo ocurrió con un tiro de Ponzio. Inexplicable que se solo se hubiera marcado un gol en el clásico.

Ramón quemó las naves con Mora por Andrada y Ferreyra por Rojas. Los cambios le aportaron confusión a River. El uruguayo parece que hoy juega más por su antigua chapa en los clásicos que por su realidad. con la voracidad de River y el peligro Xeneize en cada contra.

Bianchi, con Riquelme lesionado, plantó un 4-4-2. Boca planchó el partido y River comenzó a chocar contra la muralla Xeneize, a esa altura ya con único plan: defender. ¿Lo hizo bien? No, porque River le llegó un par de veces más, con un cabezazo de Mora que dio en el postre y otro de Teo que sacó Orion. Igualmente, Ramón no debe engañarse con esta actuación y maquillar la victoria en su falta de contudencia.

River quedó a nueve puntos de Newell´s, el próximo rival. Pero con tanta irregularidad, suena a utopía que este equipo pelee el campeonato. En el clásico faltó rebeldía, lo que hay que tener cuando el fútbol no aparece. Y faltó meterla. River, una máquina… de errar goles.

Imágenes: Nicolás Aboaf