Fiesta roja y blanca

60 mil almas coparon el Monumental y despidieron bien al equipo a pesar de la derrota.

IMG_7101Desde temprano, los hinchas de River fueron copando las calles de Núñez. Recién tres horas del partido los dejaron ingresar al Monumental, ese estadio que a las 18.07, cuando el equipo de Ramón asomó en la cancha, hicieron temblar los cimientos. Al toque, cuando entró Boca, se mostraron cartulinas argentinas y se escuchó una silbatina impresionante.

Más allá del resultado, la fiesta fue roja y blanca. Lógicamente, por dos cuestiones: porque hace años que River viene demostrando este tipo de celebraciones en las tribunas y, además, por el ridículo de los organismos de seguridad de impedir el ingreso de los hinchas visitantes.

El Superclásico dio para todo y tuvo mucha rosca en la semana. El tema de las entradas fue asunto central y muchos hicieron lo imposible para estar en la cancha. Desde pagar un boleto en la reventa hasta intentar colarse por cualquier puerta. Así pasó con 5 menores que buscaron meterse al estadio por las canchas de tenis, aunque los detuvieron. Más tarde, 50 hombres rompieron un portón con la intención de meterse en la tribuna Sívori. Además, 4 revendores fueron demorados.

El temor a posible infiltrados fue un asunto que preocupó a los dirigentes de River. ¿Por qué? Por una posible clausura del Monumental. El Comité de Seguridad fue claro: si la capacidad del estadio excedía las 61.300 personas River tenía que hacerse la idea de cambiar de escenario.

LAMENTABLE

En la platea San Martín baja flameó una bandera con la inscripción “Distasio coimero”. Desde este lugar repudiamos la acusación, carente de pruebas y que no ayuda este momento de River en el cual se mezclan la política y los intereses personales, dos cuestiones que nada tienen que ver con nuestro colega. Se impone preguntar: ¿quién mandó a colgar esa bandera?

LAMENTABLE II

Cuando el plantel de Boca llegó al estadio, en el anillo interno se vieron algunos socios de River, que insultaron a Juan Román Riquelme. Independientemente de las simpatías por los colores, la situación fue penosa. ¿Y la seguridad que estaba allí? Bien, gracias.

Imagen: Nicolás Aboaf