Engranó

En un partido caliente, River quebró a Lanús en el final y pudo festejar por un cabezazo de Mercado. Cambió la cara, jugó bien y sigue en la pelea, a 6 puntos de Newell´s. Y ahora se viene Boca. 

Festejo  vs. LanúsRiver entró presionado a la Fortaleza. Sabía que tenía que ganar para no perderle el tren al campeonato. Comenzó el partido ante Lanús a nueve puntos de Newell´s, el líder. Por Marchesín y la impericia de sus delanteros, el equipo de Ramón no encontraba los caminos, aunque había mostrado otra cara. Pero tenía que ganar. Y cuando el 0 a 0 era un hecho, apareció la cabeza de Mercado para un triunfo agónico que lo deja a seis unidades y prendido en la lucha por el título. Y ahora se viene Boca…

Obligado por lesiones y suspensiones, Díaz tuvo que formar un nuevo mediocampo con Kranevitter, Ponzio y Ferreyra en lugar de Carbonero, Ledesma y Rojas, respectivamente. Características diferentes que le aportaron más dinámica en los costados, aunque menos posesión en el medio, con un Ponzio de flojo nivel en lo que va del año.

Del otro lado, un rival que deja jugar y, en ese contexto, River propuso mucho en el primer tiempo, haciendo figura a Marchesín. Cierto es que llegó mucho con remates de media distancia, el recurso más utilizado desde los pies de Kranevitter, Teo Gutiérrez y el Malevo Ferreyra.

Una vez que se metió en el partido, River asumió riesgos. Lanús le dejaba tres delanteros fijos -Melano, Silva y Pereyra Díaz- pero Vangioni intentaba sumarse al ataque. Y así comenzó a generar más peligro con llegadas asociadas. Teo se perdió un gol de los que habitualmente no falla y Kranevitter apareció vacío por el callejón del 8 para tirar el balón arriba. A esa altura, Marchesín era la figura, del mismo modo que Barovero, quien le ahogó el grito a Barrientos con un fierrazo y luego achicó ante un ingreso franco de Melano.

En el segundo tiempo se presentaba un interrogante. Cómo River iba a sostener desde lo físico el desgaste de los primeros 45 minutos, sumado a que 72 horas antes había jugado una batalla ante Liga de Loja, por la Copa Sudamericana, casualmente el mismo torneo en el cual se medirá con el Granate dentro de un mes. La prueba con los de Barros Schelotto, entonces, tenía mayor valor.

El complemento empezó con el mismo vértigo que la primera etapa. De movida, Barovero achicó otra vez mano a mano con González y Melano. River, a esa altura, ya había cedido la iniciativa y apostaba por una contra.

Ramón, entonces, tuvo que mover el ataque. Adentro Mora, que hacía 20 días que no jugaba por un problema estomacal, afuera Andrada. Pretendía que Teo tuviera más compañía. El colombiano tiende a retrasarse mucho en el campo. Es un 9 al que le gusta llegar desde atrás, entrar en pared picando al espacio. No es de aquellos centrodelanteros que se quedan esperando la pelota y se queda entre los centrales rivales. Necesitará tiempo y trabajo River para acostumbrarse a ese modo de juego.

River apostó a la contra y de casualidad casi llega al primer gol, por un defectuoso rechazo de Somoza que besó el palo derecho. Luego, el Malevo y Lanzini sacudieron la modorra con dos tiros desde afuera. Mora se perdió un gol increíble tras un cabezazo. Ya era injusto que el partido siguiera 0 a 0. Todo por responsabilidad de los arqueros. O del palo derecho del arco millonario, que tembló tras un tiro de Diego González luego de una mala salida de Barovero, en la única mancha del 1.

Hasta que llegó el agónico grito de Mercado tras un rebote de Marchesín. El defensor puso la cabeza y todo River festejó. La pelota parada le ha dado buenos dividendos al Millonario en el semestre. Por esa vía triunfó con Rosario Central, All Boys, Lanús y San Lorenzo (por la Copa).

Y hubo pica, porque todo Lanús se fue encima de Teo y el árbitro Díaz le perdonó la vida a Goltz y González, quienes debieron irse expulsados.

Pusieron fútbol, no fueron mezquinos. Si los choques por la Copa son iguales, habrá una gran serie. River mostró otra cara y está ahí. Gran manera de esperar el Superclásico.

Imagen: Nicolás Aboaf.