Hay vida, pero sigue faltando juego

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) Con un gol de Carbonero, River le ganó 1-0 a All Boys y está a seis puntos de Newell´s. Sin embargo, el equipo de Ramón tuvo otra actuación pobre. Jugando así, ¿puede aspirar al título?

IMG_3393Cuando las palabras chau, adios, bye y demás maneras de despedirse iban camino a ser las más utilizadas por el mundo River para explicar porqué el equipo se iba tempranamente de la lucha por el torneo, apareció Carbonero, vivo para aprovechar la segunda jugada y estampar el 1-0 tras un rebote. Y, entonces, hay vida. Por más que el equipo aún no se defina.

River quedó a seis puntos de Newell´s en este campeonato lleno de inestabilidad en el que el cuadro de Rosario sigue confirmando que es el mejor de todos. Y que el equipo de Ramón, aunque las matemáticas den y queden 11 jornadas para el final del Inicial, aún no da garantías.

Le costó un Perú quebar a los de Falcioni, pero River se subió a ese último tren que le marcó el campeonato. Ramón puso en cancha lo que, supuestamente, hoy es mejor, exceptuando al lesionado Balanta, que volverá con la Liga de Loja, esa final anticipada que se jugará el jueves.

El Pelado continuó con la rotación tras el paso en falso en la altura de Ecuador con los regresos de Vangioni, Ledesma, Carbonero, Rojas y Andrada. Y River tuvo un primer tiempo con muchas llegadas, aunque con sus delanteros peleados con el gol. Andrada la tiró arriba y luego desperdició un mano a mano con Cambiasso, quien también se la sacó a Teo Gutiérrez tras una gran acción del colombiano.

All Boys, lejos de achicarse, salió a jugar a sabiendas de la endeblez de River. En el primer tiempo tuvo cuatro chances claras de gol: un cabezazo de Paz, un zurdazo de Cámpora que dio en la parte externa de la red, otro zurdazo de Colazo entrando solo por izquierda (Carbonero lo largó) y un tiro de Bustamante tras un córner que se encontró con el siempre seguro Barovero.

River era un semafóro verde, no tenía pausa en el mediocampo. Ledesma era poco acompañado en la zona medular y Lanzini jugaba al “palo”. Pero ese vértigo no era reflejado en la red.

En el segundo tiempo comenzó agresivo con una buena jugada de Rojas, que metió el centro atrás para el zurdazo de Teo, que salió arriba. En la contra, Matos se lo perdió debajo del arco. Era casi un calco del primer tiempo. Pero fue un espejismo.

Ramón metió a Simeone buscando más presencia en el área por un Andrada que se fue pinchando con el correr de los minutos. El interrogante era cómo hacer para que al hijo del Cholo le llegara una bocha limpia.

Luego entró Ferreyra por Rojas. El Malevo venía de meter un gol en Loja y se había asociado bien con Lanzini en un par de ocasiones en el segundo tiempo. Sin embargo, en lugar de potenciar esta pequeña sociedad, Ramón mandó a Ferreyra al lateral y adelantó a Vangioni al mediocampo. Y Fabbro, el diferente de Ramón, ni entró.

Con ese panorama, River ya dependía de una pelota parada, porque el juego era ordinario. Y cuando la gente ya ardía, Carbonero la metió de rebote. Y nada más.

Hay vida, pero sigue faltando juego.

Imágenes: Nicolás Aboaf