Los pibes del club siempre ponen la cara

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) Con dos goles de Lanzini y uno de Simeone, River fue pura contundencia ante Tigre. 3 a 0 para prenderse en la lucha por el campeonato.

IMG_9098Había que subirse al último tren. En un campeonato parejo, en el que es imposible adivinar quién puede ser campeón, River tenía una vida más. No ganarle a Tigre significaba quedar lejos del sorprendente líder, Argentinos Juniors. Y luego de un flojo primer tiempo, el equipo de Ramón fue pura contundencia en el segundo y se llevó puesto a un rival limitadísimo. El plus fue que la victoria se logró gracias a los goles de dos pibes de la casa. Manuel Lanzini metió un par (el primero un golazo) y el otro lo aportó Giovanni Simeone.

Ramón Díaz, discutido por su planteo ante San Lorenzo, armó un equipo más protagonista. Se la jugó por un trío de ataque de jóvenes que juntos suman 55 años. Con Teo Gutiérrez y Fabbro afectados a sus selecciones y con Mora cansado, el Pelado puso a los pibes, esos que siempre ponen la cara. Además, como Ledesma sufrió el trajín de la última semana, volvió Ponzio al medio y Mercado regresó al lateral derecho.

River arrancó con paciencia, intentando tocar por abajo, pero carecía de profundidad. Faltaba cambio de ritmo, sorpresa, el famoso “saber salir para saber entrar”. Y en ese marco de previsibilidad, con todos los ataques anunciados, la única forma de llevar peligro era a través de remates desde lejos. Ponzio metió un par, Carbonero un buscapié que nadie llegó a empujar, Vangioni una volea defectuosa, Andrada un derechazo que exigió la volada de Javier García. Eso fue River en los primeros 45 minutos.

¿Y Tigre? Lo dicho: limitadísimo. Apostó a la contra, como Colón hace un par de fechas. Al Sabalero le dio éxito, al Matador no. Se metió tan atrás que uno de sus mejores jugadores, Araujo, tenía que bajar hasta detrás de la mitad de la cancha para ayudar en la marca. Y fue amonestado por una infracción debido a su falta de oficio para quitar la pelota, lógicamente.

Tigre entró dormido en el segundo tiempo y le dejó un campo a Lanzini, que con una corrida notable terminó de cara a García. Manu lo resolvió con un puntazo contra un palo. Iban apenas 44 segundos. Allí se terminó el partido. El resto fue ver a un River a pura contundencia. Simeone aprovechó un flipper defensivo y le rompió el arco a García. Lanzini gritó otra vez luego de empujar un rebote que dio el arquero.

Dentro de la irregularidad reinante en nuestro fútbol, River puede soñar. Está a seis puntos del Bicho y tiene a muchos rivales encima. Para crecer futbolísticamente no debe olvidar su floja primera parte, pero lo realizado en la segunda mitad invita a pensar en un futuro mejor. Y qué mejor que con los pibes de la casa, los que siempre ponen la cara.

Imágenes: Nicolás Aboaf