La Copa

River pasó a la siguiente etapa de la Copa y allí están todos los motivos de felicidad. Hernán Castillo analiza la situación del equipo en la nueva editorial de PM.

Festejo vs. San Lorenzo Copa Sudamericana

River fue fundado el 25 de mayo de 1901. Son 112 años de historia. Ganó 34 torneos nacionales desde el profesionalismo, un bueno número, claro, es el más ganador a nivel local y por mucho. Pero tiene nada más que 4 Copas de las grandes: dos Libertadores, 1986 y 1996, una Intercontinental, 1986, y una Supercopa, 1997.

Yo sé que ustedes saben todo esto que enumeré. Es cortita esta editorial. Hagan cuentas. Un título local cada 3 años y ‘piquito’. Uno internacional cada 12, porque las copas se juegan desde 1960 así que no contamos el arranque de 1901 a 1960, está claro.

¿Qué significan estos números? Que por más que duela, por si alguno no se dio cuenta, a River le cuesta horrores en el plano internacional. Y yo no digo que este es el camino, porque está claro que River, Ramón Díaz, y los jugadores quieren jugar mejor. Pero estoy seguro que si ante San Lorenzo la figura era Torrico y de contra clavaba dos Cauteruccio, a esta hora estaríamos todos a puro insulto.

River tiene que mejorar. Tiene que jugar mejor. Simple. Lo sabemos todos. Pero no es este el River de los 90’s. Era otra cosa el equipo, creo que era un poco mejor que este (es irónico). Protesten, es entendible. Pero sepan que si a esta hora en vez de esperar y ver qué onda con Liga de Loja estábamos afuera de la Sudamericana, la cosa se hubiera puesto bien caliente. Demasiado. Y mucho más en un año político.

Yo disfruté de la clasificación. La Copa es esto. Es así. Si tenés un equipazo, joya, ataca en todos lados y dale campeón. Pero este River no es un equipazo. Y entonces se adapta a lo que hay. A extrañar, desde los nombres al menos, a Teo y a Fabbro, por ejemplo. Que en el campeonato haga ensayo y error, que intente más. Que en la Copa haga esto y pase. Y que no pare de pasar. Y a fin de año el que no quiera festejar, que no festeje. Que se quede con el paladar negro, ese que dice, claramente, que a River internacionalmente le cuesta cuatro veces más lo que le sale tan fácilmente a nivel nacional.