¿Qué cobraron? ¿A qué jugaron?

River perdió 1 a 0 con San Lorenzo y quedó a siete puntos de Newell´s. El árbitro, Darío Herrera, y el línea, Julio Fernández, sancionaron un inexistente adelantamiento de Barovero en un penal que luego Buffarini convirtió. Esta situación no debe tapar lo mal que se jugó en el Gasómetro.

riverEra un partido bisagra. Nadie, ni River ni San Lorenzo, podían darse el lujo de seguir dejando puntos en el camino. El millonario quedó a siete puntos del líder Newell´s y, eventualmente, podría ubicarse a ocho de Argentinos si le gana su partido a Arsenal. Pero el traje de aspirante al título, por ahora, le queda grande.

Ramón salió con un sistema idéntico al que le trajo buenos dividendos en la ida de la Sudamericana. La enorme diferencia es que esta vez, por el torneo vernáculo, San Lorenzo llegó más. Y Barovero fue figura. Por él, River se mantuvo en pie hasta cuando pudo. Porque el equipo de Ramón cayó merecidamente si se analiza desde el juego, pero resultó determinante un fallo garrafal del árbitro, Darío Herrera.

La intención del Pelado era tener más peso arriba. En el ataque, a Mora se le agregó Teófilo Gutiérrez, con Fabbro moviéndose detrás de la linea de los puntas. Pero el trío estuvo inconexo. En el primer tiempo, River no pisó el área. Lo más peligroso fue un tiro del colombiano que se fue lejos y un remate de Fabbro que exigió a Torrico. Nada más.

San Lorenzo asumió el protagonismo de movida. A los dos minutos, Navarro ya se lo había perdido tirándola por encima del travesaño con un Barovero que ya estaba entregado. Fue en la única acción que el arquero se mostró así, porque luego puso siempre la cara. Y algo más, porque hubo un tiro que le pegó en los testículos.

River centralizó a sus volantes y los laterales se cerraron muy atrás. Asi, los volantes y delanteros de Pizzi tenía campo para avanzar y poner la pelota en el área y cerca del 1 millonario. El Ciclón siguió llegando con Verón, Piatti, Correa y Cauteruccio. A esa altura, River ya era un equipo a la deriva, apostando más al error rival que a sus propias virtudes y sostenido solo por su arquero. Irse 0 a 0 al entretiempo era casi un milagro.

Fabbro duró 45 minutos en la cancha, dándole la razón a su propia confesión de que aún le falta una marcha más para adaptarse al fútbol argentino. En el segundo tiempo, Ramón reforzó su plan con el ingreso de Carbonero por Fabbro. El colombiano se paró bien abierto por derecha y Kranevitter se cerró para darle una mano a Ledesma para cortar el circuito Cuervo. Ramón insistió seis meses con Fabbro, no juega los próximos dos partidos porque se va con su selección y en lugar de apostar por Lanzini, el Pelado mete a Carbonero. ¿Cómo se explica?

River siguió desbordado. Tanto, que Vangioni terminó cerrando como lateral derecho siendo zurdo y se comió a Verón. Penal. Y ahí vino la polémica. Porque Barovero se lo atajó a Buffarini sin adelantarse. Tampoco hubo invasión de zona. Darío Herrera, a instancias del línea Julio Fernández, determinó que se ejectuara nuevamente. Y el rubio quebró a Barovero.

Nervioso, River lo fue a buscar. Lanzini entró por un impreciso Mora, pero no hubo cambio de ritmo. Carbonero lo pudo empatar en la única chance clara en 95 minutos. Hubiera sido injusto desde el desarrollo de juego, más allá de los errores de los árbitros.

Tres caídas en cinco fechas parece mucho. Y el equipo no entusiasma. “Me cansaría de hacer goles”, dijo hace poco Ramón. Difícil en un cuadro que en el Gasómetro no pisó el área rival…