Golpe a la ilusión

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) River no tuvo variantes ante un defensivo Colón, que aprovechó las situaciones que tuvo y se llevó una alegría del Monumental. 2-1. Teo Gutiérrez metió su primer gol con la Banda, aunque el equipo lo abasteció poco. Rapallini no cobró un claro penal en el final.

Equipo DerrotaPara mostrar uñas de guitarrero, para suscribir porqué quiere pelear por el título, River debía ser más protagonista que ante San Lorenzo. Tenía que cambiar la cara, aunque la vista en el Gasómetro había reportado un triunfo y una clasificación casi allanada para la próxima ronda de la Copa. Pero en el Monumental, River se debía una demostración de juego y fútbol. ¿Lo logró? No. Colón le asestó un duro golpe a la ilusión. 2-1 y a la lona…

De movida, Ramón fue menos “táctico” y apostó por un equipo más ofensivo. Con Teo Gutiérrez y Mora adelante. Con Carbonero por Kranevitter, efectivo en el Gasómetro para cortar, aunque las necesidades del equipo esta vez eran otras. Con Lanzini viniendo de atrás, sin compartir la función de enganche con Fabbro. Con Vangioni para dejar la huella por el carril izquierdo. Con Ledesma como eje organizador. Con Rojas como ladero del Lobo para el primer pase. Así salió River para quebrar a un Colón de mediocampo light y con jugadores más de creación que de corte. Sin embargo, adoptó una postura defensiva.

Con ímpetu, River buscó meterlo en su campo. Lo logró de a ratos, sobre todo con las trepadas de Vangioni, un volante más, desbordando por su sector. A los 8 minutos ya había hecho amonestar a Alcoba, un central pesado tirado a la banda.

Lógicamente, era difícil entrar con claridad. La pelota parada, como pasó con el Ciclón, pasó a ser importante. Una palomita de Balanta besó el palo. Pero también había que romperlo por afuera. Y Montoya le sacó un zurdazo a Mora tras una muy buena asistencia de Carbonero. Pero el intento era inútil, no alcanzaba para ponerse en ventaja.

En el segundo tiempo, a River se le presentó un lindo desafío. Las cartas estaban echadas. En tres minutos logró lo que no había podido en 45: mover la pelota de una banda a la otra para cerrar la jugada. Comenzó en la derecha y terminó en la izquierda, con un mísil de Vangioni que sacó Montoya. La clave estaba por los costados. Pero…

River asumió riesgos y dejó espacios para la contra visitante. En la primera llegada seria, Colón empujó debajo del arco una jugada que ni Barovero ni los defensores pudieron solucionar despejando el balón. Si el desafío era grande, ahora lo era más.

Ramírez se lo perdió solo y Curuchet se enredó con la pelota. Había una vida más en el partido, pero los nervios ya ganaban la escena. Las respuestas debían aparecer urgentemente. Ponzio le quemó las manos a Montoya, quien sacó todo lo que le tiraron. Ya es una costumbre de River la de hacer figura a los arqueros rivales.

Ramón venía quejándose que no podía contar con los delanteros titulares. Quedó demostrado que el problema no pasa por juntar jerarquía. Gutiérrez y Mora no fueron abastecidos y al colombiano le tocó sufrir lo mismo que a Simeone en las primeras tres fechas.

El Cholito jugó en los últimos 20 minutos. Ramón, jugado, probó con el doble 9. Pero no había caso. River no llegó más y Colón aprovechó el error. Ramírez sentenció la historia.

Descontó Teo en una de las pocas pelotas que no pudieron reventar los santafesinos. Pero River no tuvo los recursos para sortear una parada que terminó siendo más complicada de lo imaginado. Los nervios lo siguieron devorando. Y terminaron todos reclamándole a Rapallini una mano. El juez la juzgó como casual, pero Carniello tiene intenciones de tocar el balón con su brazo.

Esto no debiera desviar el principal foco de conflicto. Porque la segunda caída en el campeonato ya parece demasiado. Hay material para salir, pero el juego no aparece.

IMÁGENES: Nicolás Aboaf