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Tras la victoria en el encuentro de ida por la Copa Sudamericana, Hernán Castillo analiza la situación de la serie y proyecta a futuro.

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Son 180 minutos. Eso. La Copa Sudmericana es así. Como también la Copa Libertadores es diferente a un partido común, especialmente en los mano a mano, claro. Y River jugó un partido de Copa. Y lo ganó. No me encantó como jugó. No fue vistoso. Pero lo ganó desde la táctica. Desde entender que superpoblar el mediocampo con Ponzio o Vangioni -según por dónde pasara la pelota-, Kraneviter, Ledesma, Rojas y Lanzini o Fabbro. Con todo eso fue inteligente. Aprovechó su única llegada en el primer tiempo y se puso en ventaja y después la defendió refugiándose en el juego de Ledesma, la seguridad de Maidana y Blanta y la sobriedad de Chichizola. Y la mejor manera de explicar que lo ganó desde lo táctico, es demostrando que en la segunda parte River pudo haber liquidado la serie de contra. Pero no lo hizo porque no tuvo delanteros para hacerlo. Mora dejó claro que dejó todo pero no está todavía físicamente al 100% y así es difícil.

Ahora el tema es Teo Gutiérrez. No jugó la ida y no estará en la vuelta porque seguramente será convocado para jugar las Eliminatorias con Colombia. A este River le falta un delantero así. Con otro más lo liquidaba ayer mismo, está dicho. Es muy diferente para los centrales rivales jugar ante Teo o Mora que contra Gio o Andrada, no porque los chicos jueguen mal, sino porque son chicos. Simple.

Es un error dirigencial lo que pasó. River pagó recién el martes a la tarde. Y Cruz Azul no tiene voluntad de darlo así nomás. Va a hacer sufrir a River lo más que pueda. Y hasta un resarcimiento económico pide. Si River hubiera negociado con los mexicanos directamente, si Teo no se hubiera casi que escapado de allí para llegar a Núñez, si River hubiera pagado rápido y no este martes, otra sería la historia. Pero no pasó eso. Y estamos sufriendo.

River jugó sin Teo pero con corazón. Ya no están los Crespo, Almeyda, Salas, Ortega, Francescoli, Gallardo, etc como para ganar la Copa de puro prestigio nomás. Ya incluso pasaron Saviola, Aimar, Angel, Cambiasso, Cavenaghi, Farías, Falcao, Higuain, Belluschi, sin ganarla. No es fácil la Copa. Para nada. Por eso vale jugar con el corazón. La Copa es diferente. Son partidos de 180 minutos. Y de visitante cuesta mucho más. Por eso vale jugar así. Con garra. Con fuego. Con corazón. Metiendo. Poniendo. Raspando. Gastando al rival. Vale ser diferentes, a veces. Entiendo las 3G. Y me encantan. Pero en la Copa es difícil. Casi imposible. Aprendamos del partido ante San Lorenzo. Vale, a veces, jugar de esa forma. Y se ganó. Y viene bárbaro. Desde abril River no ganaba de visitante. Desde abril y de todas formas el equipo peleó hasta el final el torneo pasado. Imaginen si lo del Nuevo Gasómetro fue una lección que se aprendió bien. Ahí empezará otro camino para River. Uno de inteligencia pura. Así debe ser. El fútbol es para los vivos también. Y River debe serlo. Hace 5 años que River no sale campeón. Punto final. No hay que pasar esa peligrosa barrera.