Ganar

La primera victoria de River dejó en claro dos cosas: No gusta pero gana. Entrá y lee el análisis de Hernán Castillo de cara a lo que viene.

Equipo

No jugó bien River. No encontró aún el funcionamiento. Pero sí sabe a que juega este equipo. Juega a ganar. Desde el arranque mismo del partido no especula ni un poquito. Va al frente. Va por todo. En la formación inicial y en los cambios. Hay que darle la derecha en eso al equipo.

Pero no anda bien todavía como equipo este River de Ramón Díaz. Y aunque a alguno le suene raro, para el funcionamiento de River el Lobo Ledesma es fun-da-men-tal. Sin él, la pelota no sale limpia. Sin él, el equipo se saltea un paso, y si se saltea un paso adiós. Cae en el pelotazo. Por eso cuando Ponzio traslada el equipo juega a chocar, choca Fabbro, se choca Lanzini y a Gio Simeone la pelota no le llega nunca. Simple entonces, Ledesma adentro y Ponzio a un costado, o afuera. Homenaje a los buenos tiempos, pero nadie es más importante que River. Nadie.

Digo que hay algo fundamental en esta historia y es lo que se transmite a la hora de plantear los partidos. Porque ahí no hay ni un espacio mínimo para la especulación. Nada. Porque los cambios siempre son para ganar. Y sale Mercado y entra Ledesma; y afuera Ferreyra y adentro Andrada; para lograr los tres puntos. Para tenerlos adentro sí o sí. Y entonces se va expulsado Fabbro y ahí sí entra Pezzella, porque tampoco se come vidrio. Y está bien.

Saben que le presto mucha atención al Tuiter. Me gusta porque hay mucho ida y vuelta. Veo lo que opinan todos. Y leí mucha bronca, disgusto y fastidio después del triunfo ante Central. “No juega a nada”; “dolor de ojos”; “así no”; etc. Entiendo. Pero no estoy de acuerdo. La historia se va a ir acomodando. Al equipo del viernes le faltaba Teo Gutiérrez, hoy de los delanteros top del fútbol argentino en la previa al menos. ¿Cómo no va a hacer la diferencia un tipo así? y Mora también falta, claro que sí. Habrá más alternativas del medio para adelante. Que es donde más se nota la ausencia de variantes según la necesidad. Y en el mientras tanto River debía ganar y ganó. Y como en los viejos tiempos ramoneanos apareció un pibito para dar una alegría. Vale doble entonces. Porque en el Monumental, ese lugar en el que Ramón y River, juntos, se hacen casi imbatibles, se debe ganar siempre para no perder pisada y para marcar territorio. Para que nadie se anime en casa. Para marcar la diferencia: Para hacerse fuerte y entonces en cada salida se sepa que el equipo viene de ganar. Acostumbrarse a eso será fundamental. Y este River ya sabe que sale a eso siempre. De local y de visitante. Que se puede jugar mejor está más que claro y no se discute. Pero River tenía que ganar. Y ganó. Es el primer paso para que después llegue el combo.