A 74 años del debut de Labruna

Hoy se cumplen 74 años del debut de Ángel Amadeo Labruna en la Primera División de River Plate. El día que reemplazó a José Manuel Moreno y nunca más volvió a ceder el puesto.

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En 1939, luego de una derrota frente a Boca en el Monumental y en vistas a un partido con Estudiantes de La Plata, la directiva del club decidió licenciar a José Manuel Moreno por su bajo rendimiento, situación que estaría vinculada al conocido hábito del Charro de pasearse por las noches porteñas. Empero sus compañeros se solidarizaron con el delantero e iniciaron una huelga.

El DT de River por ese entonces, Renato Cesarini, tuvo que recurrir a los jugadores de la cuarta división para poder disputar el partido del fin de semana en La Plata. Y así fue. El equipo se presentó y perdió 0-1 (Alberto Zozaya anotó para los platenses).

Con el correr de los días, meses y años, campeonatos, títulos y goles, el resultado de aquella tarde resultó irrelevante. Lo en verdad importante se situó en uno de los juveniles que había reemplazado al forward Moreno. El nombre de ese joven era Ángel Amadeo Labruna. Nunca más salió del primer equipo.

Luego de aquel día, Cesarini tuvo que cambiar al Charro de ubicación en la cancha, para darle lugar –durante 20 años- a Angelito.  “Mi pase a primera se lo debo a Renato Cesarini, que era un visionario. Él fue quien empezó la costumbre de las concentraciones antes de los partidos. Pero yo sé que si Moreno no hubiera sido excluido del equipo, yo hubiera quedado para siempre jugando de suplente, porque ocupábamos el mismo puesto. Fue Cesarini quien decidió ponerlo a Moreno como número 8 y darme a mí el diez”, recordaba Labruna.

En River hizo todo lo que un gran ídolo debe hacer. Fue el más campeón (15, nueve como jugador y seis como técnico), el que más partidos jugó (514), sólo por detrás de Amadeo Carrizo, y el que más goles gritó (293).

Como DT escribió una historia brillante, aunque comenzó con el pie izquierdo. River no conseguía ningún título desde 1957, luego de obtener el primer tricampeonato de su historia, y Labruna tomó la dirección del club en 1968. Ese mismo año, el equipo perdió la chance del título en un triangular final título –luego de ser claramente perjudicado por un arbitraje contra Vélez-, tras haber empatado en la primera posición del Torneo Nacional con Vélez y Racing. Al año siguiente perdió la final del Metropolitano con Chacarita y en el Nacional de 1970 terminó igualado con Independiente en el primer escalafón. Mismos puntos, misma diferencia de gol, pero dos goles a favor menos. Fue segundo. Este torneo puso fin a su primera etapa.

A fines de 1974 arregló su vuelta y obtuvo el título tras 18 años de sequía. Fue bicampeón en aquel 1975 y luego conquistó el segundo tricampeonato de la historia en el 79/80. También fue campeón del Metropolitano 1977.

Todo lo que alguien puede hacer por una camiseta, por un club, Angelito lo hizo. Decir Labruna, es decir River. Él labró la esencia millonaria. Mientras esta institución viva, Labruna será ejemplo de cómo se deben portar y honrar estos colores. Con su historia, que empezó a escribirse un día como hoy, pero de 1939, Angelito una huella imborrable y que perdurará por siempre. Fue el mejor.