Puntajes: Todos a marzo…

Con vergüenza, cabeza gacha y despedida obligada de las ilusiones por campeonar, River se fue de Lanús con tantas dudas como razones para ocultarse. Los puntajes, por propiedad transitiva, fueron los más bajos del año.

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Estos son los puntajes según Pasión Monumental:

Marcelo Barovero (3): Cinco tiros al arco, cinco goles. Suele salvar lo insalvable, hoy no lo hizo y así terminó el partido.

Gabriel Mercado (2): Mantuvo la puerta abierta para todos los que quisieran entrar a jugar por su lado. Y nadie esquivó el convite. Para colmo, se perderá el partido ante San Martín de San Juan por haber llegado al límite de amonestaciones.

Jonatan Maidana (3): Irreconocible. Siempre a trasmano de la jugada, perdió de arriba y de abajo con todos. Fue espectador de lujo de los cinco goles.

Eder Alvarez Balanta (2): Un concierto de desaciertos. Su rendimiento estuvo extremadamente lejos de lo que el hincha espera y él había habituado a despertar.

Leonel Vangioni (5): El único que se salvó en el bodrio que fue el equipo. Golazo y sacrificio.

Leonardo Ponzio (3): Sigue desconocido. Poco despliegue, nula precisión.

Cristian Ledesma (3): Muy flojo. Se lo vio perdido en la marca, incómodo y llamativamente apurado para marcar y repartir. Salió lesionado. Puede haber sido su último encuentro en el torneo.

Ariel Rojas (3): No participó. Ausente en ataque y defensa.

Manuel Lanzini (2): No la tocó.

Rogelio Funes Mori (2): No apareció. Por cierto, le llegó la pelota una sola vez y decidió picarla desde afuera del área…

Juan Manuel Iturbe (1): Todo al revés. En cada una de sus (escasas) intervenciones, hizo exactamente lo que la jugada pedía no hacer. En el final del encuentro, para coronarlo, quiso sobrar al rival.

Carlos Luna (3): Siempre a contramano de la jugada. La única vez que pateó al arco fue gol, estaba adelantado…

Matías Kranevitter (4): Corrió y metió pero ya estaba liquidado. Uno de los pocos que evidenció vergüenza deportiva.

Carlos Sánchez (3): Arrancó con la intención de revolucionar el equipo pero se contagió del resto y terminó en la intrascendencia del conjunto.

Imagen: Nicolás Aboaf