Jugando así, el título es una utopía

River perdió sin atenuantes con Argentinos Juniors. El equipo de Ramón cayó 2 a 0 en La Paternal, nunca pudo imponer su juego y ahora le prende velas a All Boys ante Newell´s.

00016303-01¿Puede salir campeón jugando como en el Diego Maradona? No, no y no. Lo de River en La Paternal fue pobrísimo. No hubo juego, ideas, ni siquiera ese plus que se necesita para dar la vuelta. River tenía que ganarle a Argentinos para igualar la línea de Newell´s, quien el lunes saldrá más relajado a jugarle a All Boys. Sabiendo que si gana estirará la diferencia a seis puntos a falta de nueve por disputarse. En un escenario históricamente adverso, el cuadro de Ramón fue una sombra de aquel que goleó a Rafaela y el título parece una utopía.

Sostenido en lo que habí sucedido siete días atrás en el Monumental, el Pelado optó por bancar jugadores y dibujo táctico. El enganche y los tres delanteros le habían dado resultado, pero la historia de La Paternal pintaba para ser bien diferente. Las dimensiones de la cancha, de movida, hacían que todo se emparejara. Y así fue.

Exceptuando a Lanzini, nadie dio la cara en River en el aspecto ofensivo. Iturbe se la pasó jugando de espaldas al arco, Luna estuvo en la idem y Funes Mori volvió a vestirse de antihéroe otra vez. Porque Nereo Fernández le sacó el 1 a 0 y en la jugada siguiente Barraza sí le rompió el arco a Barovero. Y en las áreas estuvo la gran diferencia. El Bicho acertó, River no.

No se subestimó a un rival que llegaba cargado de interrogantes, con el promedio del descenso soplándole la nunca y con una formación repleta de pibes. Pibes que fueron más que la chapa millonaria. Caruso Lombardi, hay que decirlo, lo planteó bien. Sus jugadores entendieron que se jugaban una final. No salió a meterse atrás. Un dato marca esta confirmación: Rodrigo Gómez, un picante volante que puso el 2 a 0, complicó a Vangioni, no lo dejó trepar donde hace mucho daño cuando se decide a ir con determinación. Lo tapó al ex Newell´s con un gambeteador y no con un volante raspador.

Quizás la historia hubiera cambiado si Pitana convalidaba el gol de Lanzini, en inexistente offside. Pero River estuvo siempre incómodo en el partido. Ni el ingreso de Ponzio le dio mejor manejo en el medio, porque éste anuló a Ledesma y a Rojas, las aduanas por donde venía pasando el balón para que llegue con claridad a los de arriba.

Perdió bien, River. Jugó mal, River. Funes Mori, una vez más, no pudo -o no supo- ganarse la tapa del diario del lunes. Ahora hay que prenderle velas a All Boys para seguir con vida. Pero la vuelta olímpica, jugando así, parece una quimera.