75 años del Monumental

Hace 75 años, River daba el paso más importante hacia su objetivo de ser el gran club argentino y, tras dos años de obras, inauguró el mejor estadio de fútbol de Latinoamérica para la época, el Monumental.

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Entre barro y negativas, hubo un hombre que no dio su brazo a torcer y se la jugó por sus convicciones. Se la jugó por River. Fue Don Antonio Vespucio Liberti quien encabezó el éxodo y encontró el lugar en el mundo para este club.

Lo trataron de loco. Cómo iban a montar semejante estructura en tierras ganadas al río, en un barrial. Era un desierto, nada había en aquella zona inhóspita del Bajo Belgrano. De todas formas, el presidente firmó los boletos de compra de los terrenos el 31 de octubre de 1934.

Este sitio había sido testigo anteriormente de un extenso hipódromo, construido por el escocés Daniel White y que llevó su nombre. Luego una tormenta lo destruyó y obligó a cambiar de lugar. Se mudó al barrio de Palermo, a lo que actualmente se conoce como el Hipódromo de Palermo. Los terrenos de Belgrano quedaron abandonados.

La piedra fundamental se colocó un 25 de mayo de 1935 y las obras comenzaron el 27 de septiembre de 1936. Poco menos de dos años después, el nuevo estadio era una realidad. El sueño de Liberti, también.

River no solo construyó un gran estadio, sino también creó un barrio. Antes de su llegada, sólo tres calles atravesaban el lugar: Av. Centenario (Figueroa Alcorta), Av. Río de la Plata (Udaondo) y la diagonal Lidoro Quinteros, que fueron asfaltadas para cuando el Monumental abrió sus puertas.

Hace exactamente 75 años, el 25 de mayo de 1938, el club presentó en sociedad a su nueva casa. Ese mismo día abrió sus 62 boleterías para vender las entradas del partido inaugural, que se jugaría el día siguiente ante Peñarol de Uruguay.

El encuentro amistoso se jugó ante más de 40 mil espectadores y River resultó ganador por 3-1. El estadio no mostró la arquitectura que hoy podemos apreciar, sino que las tribunas formaban una herradura con una “ventana” al Río de la Plata. Años más tarde se completó el anillo con la venta de Enrique Omar Sívori.