¡Que los cumplas feliz, River!

Esta historia data de hace más de un siglo, para ser más exactos, ciento doce años. No es más que la aventura de unos cuántos jóvenes que, llenos de pasiones y convicciones, hicieron de un sueño, una realidad.

wall112años

La Boca, 1901. Los trabajadores de una carbonera de la dársena sur se juntaban a practicar el deporte que décadas atrás se había embarcado en el Viejo Continente para luego imperar las tierras americanas para siempre: el fútbol.

“La Rosales” y “Santa Rosa” son los diferentes bandos que se podían diferenciar. Con el afán de querer ser los mejores del barrio, se disputaban la hegemonía en un terreno de la fábrica “Wilson”.

Pero un día dejaron aquella rivalidad de lado. Pensaron que juntos podían ser, quizás, aquella importante escuadra que cada uno por separado anhelaba ser. Fue la tarde de un 25 de mayo de 1901, en la intersección de la Avenida Almirante Brown y Aristóbulo del Valle, a cuatro cuadras del Riachuelo, donde Leopoldo Bard, de Santa Rosa, y el resto de los entusiastas, decidieron fundir a ambos equipos en uno solo.

-“River Plate, como reza aquel contenedor, River Plate”- dijo Pedro Martínez, para darle así el nombre al nuevo club del barrio boquense que acababa de aflorar.

Leopoldo Bard, de 16 años, fue elegido como el presidente del Club Atlético River Plate.  Alberto Flores, Bernardo Messina, Enrique Balza, Enrique Salvarezza, Juan Bonino, José Pita, Enrique Zanni, Pedro Martínez, Eduardo Rolón, Carlos Antelo y Livio Ratto, completaron la comisión directiva.

Hasta 1905, el Club Atlético River Plate no disputó ningún encuentro oficial, año en que consigue la habilitación para participar en los torneos de la Argentine Football Association. Luego, escribiría las páginas más doradas en la historia argentina de este deporte.