La gran mudanza, a 90 años

Se cumplen hoy nueve décadas de la inauguración del primer gran estadio de River Plate. Bajo la conducción de José Bacigaluppi, el club dejó el sur de la ciudad, su lugar de nacimiento, y se mudó al barrio de Recoleta, a la intersección de las calles Alvear y Tagle.

g1bfCSALa Boca fue el barrio que vio nacer a River Plate. Allí, en la Dársena Sur, montó su primer estadio con el aporte económico de sus socios fundadores. Luego, en 1906, fue desalojado de esos terrenos y consiguió otros en Sarandí. La estadía en el conurbano bonaerense no fue muy prolongada y al siguiente año vuelve a construir un nuevo campo de juego en el barrio que lo había expulsado.

En 1914, la Municipalidad le vuelve a quitar las tierras y se ve obligado a buscar otro sitio donde fijar el club. Durante ese año, River le alquila la cancha a Ferro para hacer las veces de local. En este desalojo River perdería todo su capital, traducido en sus humildes instalaciones, y algunos socios idearon planes para recuperar algo de todo ese dinero. Una noche quisieron incendiar la precaria casilla del club, para poder al menos cobrar la plata del seguro, pero un viento apagó el fuego. Por suerte: el seguro estaba vencido.

La manzana delimitada por las calles Aristóbulo del Valle, Pedro de Mendoza, Pinzón y Gaboto, fue el lugar donde se elevó la tribuna que, el 16 de mayo de 1915, albergó a las más de 5.000 personas que vieron la victoria de River por 5-0 ante GEBA, en su partido inaugural. Aquel estadio fue testigo de uno de los grandes hitos en la historia riverplatense: el campeonato de 1920, el primer título de River Plate.

En 1922 se toma una de las decisiones más importantes en la vida del club y el presidente José Bacigaluppi decide mudar el estadio al norte de la ciudad, más precisamente en la intersección de las calles Alvear y Tagle, en el barrio porteño de Recoleta. Ese año se firma un contrato por 5 años de alquiler con Ferrocarril Pacífico, dueños de los terrenos, y se comienza la construcción del primer gran estadio de River Plate. De esta manera, el club abandona para siempre su lugar de origen en La Boca.

Al año siguiente, un 20 de mayo, se inaugura oficialmente el nuevo estadio en un partido de exhibición ante Peñarol de Uruguay, con victoria local. La mudanza trajo consigo, además de unas gradas para recibir a casi 40.000 personas, un gran crecimiento a nivel social y deportivo del club. Se construyeron canchas de tenis, vóley, bochas, un gimnasio y hasta una pileta de natación. Al final de ese año, River contaba con 5076 socios.

Fue acaso este el lugar donde River sentó las bases de la enorme institución que luego resultó. Entre 1923 y 1937, River consigue tres títulos, todos en la era profesional. La gente comienza a ir en masa a la cancha y, acorde al crecimiento del club y a la aparición del primer gran ídolo del Fútbol Argentino, Bernabé Ferreyra, el nuevo estadio empieza a quedar chico. El 5 de diciembre de 1937 se juega el último partido en el estadio de Alvear y River se impone por 6-1 ante San Lorenzo. Ese año, el equipo de Emérico Hirschl consigue el campeonato con cifras descomunales. Luego, se muda al barrio de Belgrano, su última y actual casa.