Ya la vi

Hernán Castillo y su pensamiento sobre el juego de River en la Bombonera y la actitud de Ramón Díaz ante las chicanas de la gente de Boca.

35 minutos del primer tiempo. Ya pasaron los fallidos de Funes Mori y Sánchez más algún centro atrás de Iturbe que no llegó a empujar. La sensación que tuvo el mundo River fue una sola: “esta película ya la vi”. Y sí. Así fue. Tanto merecer, tanto no concretar, terminó en el empate de Boca. Una película sabida. De memoria. Una historia repetida. Hasta el hartazgo. Un dolor conocido.

Final del partido. Broncas varias. El dejar pasar chances. Las cargadas. La historia de la B que será, es verdad, una mancha imborrable con la que el blindaje del resto se hace impenetrable en cada discusión futbolera en la que se tira en la mesa la grandeza de River. El lunes que se viene encima. Todo mal.

River mereció más. Pero el segundo tiempo fue demasiado flojo. Una exageración de flojo. No me cierra el criticar a Ramón Díaz por la salida de Iturbe. Ya no pesaba y por una cuestión de altura ante un equipo que empezaba a dominar y que, obviamente iba a terminar centrando, servía Funes Mori en cancha (o Luna, cosa que después pasó). Y en todo caso, entró Mora, el que muchos querían como titular y que, acertadamente, Ramón dejó afuera del partido porque fue flojito flojito lo del uruguayo.

Ahora vayamos al gesto. Al momento en el que Ramón Díaz dejaba la Bombonera y los hinchas de Boca le gritaban “vos sos de la B”. Es sorprendente, o al menos a mí me sorprende el nivel de gataflorismo de algunos hinchas de River. De los demás ni digo porque la verdad poco me importa. Pero de los de River sí.

A ver… imagínense a ustedes saliendo en medio de 40.000 tipos que te gritan eso. ¿Qué hacen? ¿Cómo reaccionan? A ver, genios, qué hacen. Ramón se defendió con el “yo no”, clarito. Pero apuntando a que él no estaba. Mil veces habló de cómo le dolió, de que no podía creerlo y demás. ¿Qué querían? ¿Que se fuera de la cancha con la cabeza gacha? Ramón Angel Díaz tiene bien claro qué siente por River y no lo deja de demostrar. No hay nadie, pero nadie más importante que River. Nadie. Alonso, Labruna, Ramón, Ortega, Francescoli, Carrizo, etcétera, están por debajo de River. Todos. Pero todos, eh.

Lo único cierto es lo que Ramón Díaz dijo cuando el presidente del club se dignó a llamarlo y lo contrató al y no poder esquivarlo más y con las elecciones encima. Ese día Ramón dijo: “Conmigo River no se iba a la B”. Recuerden los tiempos en el que el genial presidente Passarella llamó a Angel Cappa y no a Ramón por un simple capricho, por ejemplo. Hagan la proyección de la cantidad de puntos que ya tiene este River por sobre el River de Almeyda y verán que River con Ramón tenía muchísimas más chances de salvarse que sin él. Así que el gesto de Ramón fue claro: él hizo lo que debía hacer en la Bombonera. Reaccionó. Dio pelea aunque sea desde sus dichos, porque jugar ya no puede, y dijo lo de “festejar empates” y que “van mejorando” y cosas por el estilo. Un Ramón auténtico.

Perdonalos Ramón, te caen a vos porque dijiste que vos no te fuiste a la B, pero aplauden a otros y se sacan fotos con otros que estuvieron y que fueron responsables directos de la mancha más grande de la historia del club más grande del país. Perdonalos. No saben lo que hacen.