El más rápido, lejos

Manuel Lanzini convirtió el gol más veloz de la historia de los Superclásicos: ¡46 segundos!. Después, durante el partido, poco y nada del enganche millonario.

Germán Delfino recién daba inicio al partido, los hinchas apenas se pudieron concentrar en el encuentro, Ramón ni siquiera estaba acomodado en el banco… Cuando River ya estaba arriba en el Superclásico.

Manuel Lanzini aprovechó el centro de Carlos Sánchez por la derecha para aparecer entre los dos centrales de Boca y poner, de cabeza, el 1-0 para el Millonario. A los 46 segundos, se anotó en la historia grande del Superclásico, anotando el gol más rápido.

Con la mínima ventaja, el equipo de Ramón se replegó para salir de contra, donde Lanzini se transformó en pieza clave en el armado del juego ofensivo.

Lamentablemente, con el correr de los minutos, la actuación de Manu se fue desdibujando y no logró desnivelar. Se lo comió el mediocampo local y, a pesar de ser uno de los jugadores con mayor sacrificio, nunca fue la manija del equipo.

En la segunda mitad no pudo escapar de la mediocridad colectiva del equipo, por lo que redondeó una floja actuación en la Bombonera. Eso sí, en velocidad, no le ganó nadie.