¿No supo o no pudo?

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) River lo ganaba con un gol de Balanta, se durmió y Quilmes se lo empató. El equipo de Ramón quedó a cuatro puntos del líder Newell’s. La revancha es el domingo que viene, en La Boca.

Era una prueba de fuego y de carácter luego del porrazo en la Copa Argentina. No salieron a la cancha los mismos que ante Estudiantes de Caseros, pero para todo River la revancha estaba a la vuelta de la esquina, contra Quilmes. El equipo se mancó. Sí, otra vez. El interrogante quedó planteado: ¿no pudo o no supo rematar un partido que le era favorable?

River ganaba 1 a 0 por un imponente cabezazo de Eder Alvarez Balanta, lo único positivo en las últimas semanas. Pero se quedó, no lo mató al Cervecero y lo pagó caro. Carísimo.

Antes, el equipo de Ramón había hecho méritos para quedarse con los tres puntos. Salió a la cancha sabiendo que había ganado Newell´s, el líder, al que ahora tiene a cuatro puntos. Del otro lado, un rival que se jugaba la permanencia pero que no tiene temores en salir a dar la cara. Es más: De Felippe salió a disputar el partido con un esquema con cuatro defensores, tres volantes de más juego que marca, un enganche y dos delanteros.

Por situaciones, River debió haber ganado el partido. En el primer tiempo tuvo cinco ocasiones claras. Mercado metió un cabezazo que dio en el travesaño. Iturbe tuvo dos remates de zurda que pasaron cerca. Funes Mori no se animó a darle al arco y se la sacaron al ex Cerro Porteño en la boca del arco. Lanzini la peinó y la pelota besó el palo.

Ojo, Quilmes también contó con las suyas. Entre Balanta y Barovero casi lo meten en contra tras un cabezazo de Romero. Y Elizari armó un jugadón superando a tres rivales a pura gambeta, pero se encontró con una excelente intervención del arquero millonario.

Quedó dicho: por llegadas, River contó con todo a su favor. Desde el juego, adoleció en la gestación. Lanzini alternó ratitos e Iturbe trasladó mucho el balón en zonas de poca influencia, siendo devorado por los defensores quilmeños.

Obligado, Ramón tuvo que modificar la disposición de sus hombres dentro del 4-3-1-2. Con Rojas afuera por lesión, se adelantó a Vangioni, Balanta pasó a la banda y Bottinelli se metió en la cueva. Si el pibe Nicolás Gómez estaba en el banco, ¿por qué no ingresó? River ganó en vértigo y aunque no pasó grandes sofocones, por la izquierda de la defensa otorgó una ventaja determinante en el final del juego.

Lo abrió de arriba con el excelente frentazo del colombiano, pero no lo liquidó. El resultado era corto, exiguo. Quilmes, es cierto, se había quedado sin armas, ya no era el del primer tiempo. Hasta que en la única clara, Elizari lanzó veneno hacia atrás con toda la defensa saliendo y Cauteruccio le rompió el arco a Barovero.

Ni el tiro del final le salió a River. Funes Mori se abrió mucho y la tiró afuera ante un Trípodi vencido.

¿No supo o no pudo? Un poco y un poco. En siete días hay revancha. El destino dirá si estos puntos desperdiciados, como pasó con Arsenal, serán motivo de lamento en el final del camino.

Imágenes: Nicolás Aboaf

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