Papelón histórico

River jugó muy mal y perdió bien por 1 a 0 contra un equipo dos categorías inferiores. Estudiantes de Buenos Aires lo sacó de la Copa Argentina y los jugadores se fueron silbados.

Qué papelón…

Si llamaron la atención las palizas que sufrieron Barcelona y Real Madrid por la Champions League en Alemania, cómo no va a sorprender que este River en construcción y sin una identidad clara haya perdido con un equipo que milita en la B Metropolitana. O no tanto, porque en el desarrollo Estudiantes de Buenos Aires fue mejor y justificó el 1 a 0, haciéndole pasar vergüenza a un cuadro muleto pero con un potencial superior al Pincha de Caseros.

De movida se vio que Estudiantes quería quedar en la historia. Salió a presionar, no se asustó a pesar de estar dos categorías por debajo de River. Igual, los de Ramón tuvieron sus chances para abrir el marcador. Mora reventó el palo tras un gran quite de Cirigliano y un buen pase de Mauro Díaz, en lo único productivo que el enganche hizo en el partido. Luego, el uruguayo hizo temblar el travesaño con un tiro libre.

Pero, quedó dicho, Estudiantes no era partidario de poner un micro delante de su arquero. Avisó Soria tras un mal despeje hacia el centro de Bottinelli. Fue el comienzo del fin, porque al rato Pablo Ruiz metió un derechazo letal luego de una mala salida desde un lateral por parte de Bottinelli.

Más allá de una entrada franca de Solari que pudo haber sido el empate, River quedó groggy, herido y tocado. El Pincha de Caseros pudo estirar la diferencia con un remate de Figueroa que dio en el palo ante un Chichizola entregado.

Ramón tiró en la cancha a un equipo rodaje, incluso con algunos estrenos oficiales (Espíndola López y Silguero fueron de entrada y luego ingresaron Nicolás Gómez y Tomás Martínez) y el regreso de futbolistas que venían con poco ritmo de competencia (Acevedo, Cirigliano, Solari y Mauro Díaz).

Nervioso y desbordado, River fue ciego a empatarlo para forzar los penales. Luna lo tuvo de cabeza en lo único peligroso en todo el segundo tiempo. El resto fue pura imprecisión, una incapacidad notoria en conectar pases y romper por los costados a un rival digno. Es más: Ramón tuvo que armar una línea de cuatro (había desempolvado el 3-4-1-2) para que no lo sigan desbordando.

Estudiantes tuvo hambre contra un equipo que se lo tomó como un amistoso de verano y no como un partido que le podría haber dado la chance -en caso de ganar el certamen- de volver a jugar la Copa Libertadores, cuestión que aún no está descartada por la muy buena posición en la tabla general de la temporada 2012/2013.

Pero este golpe es durísimo. River quedó afuera de la Copa Argentina. Ya no habrá siquiera tiempo de hacer especulaciones sobre un posible choque con el Banfield de Almeyda. De Ramón y de los futbolistas dependerá el repunte. El Torneo Final está abierto, aunque las garantías futbolísticas son pobres.

En el final, la gente dio su veredicto. La silbatina envolvió el Bicentenario de Catamarca. La reacción lógica para un papelón histórico.