Con ayuda y la de Balanta, ahí va River

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) River no jugó bien, pero abrió el partido con un penal que no fue y con un colombiano que se la llevó puesta para ganarle 2-1 a Godoy Cruz y quedar a dos puntos de Newell´s.

Exceptuando los últimos 20 minutos de partido, River dejó más dudas que certezas. Pero aún así pudo ganar en Mendoza, un reducto difícil. Fue 2 a 1 ante Godoy Cruz, con un gol de Lanzini de penal -que no fue- y otro de Alvarez Balanta, quien se encontró con el balón tras una mala salida del arquero Nelson Ibañez tras un servicio de Sánchez. Con eso alcanzó para traerse la victoria y ubicarse a dos puntos del líder, Newell´s.

Obligado, Ramón no tuvo que moverse de una costumbre en este torneo: hacer cambios. Sin Vangioni, Ponzio y Rogelio Funes Mori, el Pelado, entre otras modificaciones, plantó una defensa joven. Y esta sufrió muchísimo, sobre todo por la zona de Diego Martínez ante un intratable Castillón, quien marcó el transitorio empate entrando en absoluta soledad y con Mercado habilitando a todos.

Que River, de tarea irregular, esté a tiro de la punta marca un poco cómo está el fútbol argentino. Ramón está armando un equipo en el medio de la competencia, pero ahora se liga todo lo que antes no.

Primero, la “mano” de Néstor Pitana, quien inventó un penal en colaboración con el línea 2, Rubén Bustos. Nicolás Sánchez le cometió falta a Luna, pero claramente se vio que fue afuera del área. Lanzini cambió el penal por gol. Luego porque el azar quiso que Eder Alvarez Balanta gritara su primer tanto en Primera gracias al error de Ibañez.

¿Por qué sufrió River para ganar? Porque Palermo puso jugadores con características ofensivas, de buen pie y que presionaron arriba para cortarle el ritmo a River. Sabía el ex delantero que Ramón repetía el mediocampo que la rompió con Racing y era su idea quitarle la pelota. Así, Sánchez y Rojas, al no encontrar el balón, se veían obligados a cerrarse, pero no contaban con el acompañamiento de Mercado y Martínez para cortar el circuito del Tomba.

Así como contó con un plus de suerte, River se sostuvo en un Barovero que sacó pelotas claves. La más importante fue previo al segundo gol, cuando Obolo lo hizo revolcar tras un cabezazo.

Pitana siguió dirigiendo mal. Así como no echó a Sánchez por cortar una jugada manifiesta de gol, luego le perdonó la vida a Grimi por un patadón contra Iturbe. También a Castillón por un codazo. Fueron más escenas de una pobrísima noche del árbitro que quiere ir al Mundial.

¿Vale festejar? Vale. ¿Hay que ser conscientes que el equipo no mereció ganar? También. Pero ahí está River, peleando el campeonato. Como hacía mucho no ocurría.

Galería de imágenes: Nicolás Aboaf