¡Gritalo, Negro!

Eder Álvarez Balanta fue el hombre de la noche: sólido en defensa, rechazó todo y anotó, de cabeza, el gol de la victoria en Mendoza. Al final, el público le brindó una merecida ovación y él terminó rezando.


Siempre él. No importa si es Vietto, Benedetto u Óbolo, siempre Eder Álvarez Balanta se les anticipa. De arriba o por abajo, el colombiano marca la diferencia ante los delanteros. El que sea.

Y a eso, hoy, le sumó el gol. El ‘Negro’ (así lo bautizó el público) fue la figura de la victoria en Mendoza. Hizo desaparecer a Óbolo, borró en el segundo tiempo a Castillón y le dio a River una seguridad defensiva que hace años no tenía.

Tras el error en el gol de Godoy Cruz (tanto él como González Pirez salieron mal y dejaron solos al delantero del Tomba) en el segundo tiempo marcó el valioso 2-1 sobre el Tomba, unos de los rivales más complicados del campeonato.

Ya sea con la rodilla, con el estómago, o con lo que sea (cabe el chiste fácil), Balanta hizo delirar al público presente en el Mundialista, que lo despidió con un “¡Olé olé olé olé, negro… negro!”. Y él, conmovido, se puso a rezar en la cancha, en lo que fue la imagen de la noche.

Imagen: Nicolás Aboaf