Sube y baja

Con el empate ante Arsenal volvieron las dudas, pero desde esta columna se intenta ser positivo a pesar de la inestabilidad.

Anda River en un sube y baja. Y no lo para. Gana, empata, pierde, gana. No encuentra el equilibrio. Le ganó a Belgrano, Estudiantes y Tigre; perdió con San Lorenzo; le ganó a Colón; perdió con Newell’s; empató con Vélez; le ganó a Racing y empató con Arsenal. No para en el sube y baja. Pero está más arriba que abajo, eso sí. Y en estos tiempos de vacas flacas en el que hay que ir asomándole a la buena vida de a poco, termina sirviendo. Prefiero esto. Ni lo dudo.

Anda en un sube y baja River porque no tiene identidad cierta aún. En la cabeza del entrenador hay una cuestión clara: River tiene que atacar siempre. Ese mensaje sale limpito y se trata de llevar adelante. Es saludable. Sirve. El tema es que los intérpretes interpreten… Que los jugadores hagan lo que tengan que hacer. Que toquen, jueguen, que pateen al arco. Hoy River, por actitud, sigue buscando y buscando. Le falta enlazar el juego de equipo en esta historia. Ante Arsenal, Campestrini tapó 3 o 4 pelotas de gol claritas a Luna, Rojas, Funes Mori y Mora de mínima. Es decir, no había juego y los futbolistas entendieron que el camino aparecía probando desde afuera. Buena lectura. Aunque no alcanzó. Porque además en defensa el equipo todavía no es sólido y también es lógico ante tanto cambio semana tras semana por lesiones.

Sé que muchos no están conformes. Es lógico. Yo tampoco. Pero contextualizo. Y en ese sentido, River que todavía tiene mucho que aprender y mucho por armarse ya tiene más puntos que antes. Ya que, en Primera, Almeyda en 17 fechas sumó 23 puntos y Ramón Díaz ya tiene 23 unidades en 10 partidos (los 9 de este torneo y 1 más del campeonato anterior ante San Martín de San Juan), la lectura simple deja en evidencia que el rendimiento del equipo es mejor que el del semestre pasado con un detalle: tiene a Vangioni, Iturbe, Román y Mauro Díaz como nuevos nombres (Ramón sólo utilizó a Vangioni siempre y tuvo a Román a medias por sus lesiones), pero perdió a Maidana, Ramiro Funes Mori, Pezzella y Aguirre, todos titulares (Aguirre alternó pero jugó más de lo que no). Es decir, tiene menos que antes pero ganó más puntos.

Por eso soy positivo. Porque el aura de Ramón le trajo nuevos aires a River. Y River va a pelear hasta el final. Ni una duda tengo de que el equipo va a estar a la altura de lo que se le pide por más que hace menos de un año se vivía una pesadilla única e irrepetible, que de vez cuando vale recordar para andar con los pies sobre la tierra.