Trezeguet, al quirófano

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) A pesar del consejo del cuerpo médico de hacer un tratamiento para recuperarse de una tendinitis rotuliana crónica en la rodilla izquierda, David decidió operarse. “Sería la solución definitiva”, dijo el doctor Giulietti, quien se encargará de la intervención. El delantero estaría parado, como mínimo, por tres meses.

Se cansó. Se hartó. Esa rodilla izquierda lo tiene a maltraer hace años y el panorama se oscureció en los últimos meses. Le duele hasta cuando toca los pedales para manejar.

Hoy pasó por Ezeiza. Con los estudios en la mano, Ramón Díaz, el doctor Rafael Giulietti y el PF Jorge Pidal se enteraron de la mala nueva de la boca del propio David Trezeguet. “Listo, me voy a operar”, les dijo.

La semana pasada el delantero, como había hecho a fines del año pasado, descartó pasar por el quirófano. Le propusieron hacer un tratamiento para ver si la zona afectada mejoraba. Pero no. No hay caso. La tendinitis rotuliana crónica ganó su batalla.

Además, Trezeguet hizo una interconsulta con un médico italiano que lo operó en 2008, cuando se rompió los ligamentos cruzados. Y ahí se decidió. El lunes será intervenido por Giulietti.

¿Qué le hará en la rodilla izquierda? “Una limpieza de calcificación y además una pequeña cirugía a cielo abierto en el tendón. No se puede restituir el tejido”, contó el facultativo en una conferencia de prensa organizada de apuro tras el anuncio del francés.

¿Cuándo volverá a jugar? “El mínimo de recuperación es de tres meses y el máximo de cinco. La idea es acortar plazos. Con el tratamiento iba a tener para 30 o 40 días de parate, pero no sabíamos si iba a resultar. Esto apunta a ser la solución definitiva”, sostuvo Giulietti.

¿Qué cambio en menos de una semana para pasar de un posible tratamiento a la operación? Nada, ya que David se limitó a un trabajo kinésico. Si situación no varió, pero no se pudo evitar el quirófano.

Como cuando enfrenta a los arqueros, Trezeguet no dudó. Si volverá a jugar es algo que solo la medicina y su físico sabrán.

Imágenes: Nicolás Aboaf