Juego

Pasó otra fecha y las sonrisas sin aparecer en River. Hernán Castillo se encarga de dilucidar qué hace falta para que regresen.

A River le falta juego. Simplemente eso. Es reiterativo hablar del enganche que no llegó. Pero a River le falta jugar, tocar, rotar, buscar con la pelota en el piso. La identidad ramoneana que tuvo en el arranque fue de protagonismo y vértigo. Pero le tomaron la mano, por no tener un enganche clásico que funcionara, le taparon las puntas –San Lorenzo, Newell’s y Vélez– y se acabó la sorpresa. Para eso hace falta un enganche. Para que con un pase entre líneas se solucionen varios problemas. Muchos dirán ¿Cuántos enganches hay en el fútbol argentino? la respuesta es sabida: pocos. Tan cierto como que pocos juegan tan cerrado ante cualquier rival como lo hacen ante River. Por eso River necesita más juego que otros. Simple.

River mete, corre, traba, pone, salta, raspa. Eso está fuera de discusión. Algunos aseguran que este River y aquél de Almeyda son muy parecidos. Cada uno puede opinar lo que quiera. Es respetable. Pero no comparto esa mirada. Ni cerca. Este River no tiene ni por asomo la disposición táctica que tenía el de Almeyda. Y con casi el mismo plantel tiene otra actitud, otra mentalidad. Se para 10 metros más adelante que con Almeyda; tiene más variantes tácticas y en el mismo partido; y, sobre todo, desde afuera se transmite otra imagen, algo que los jugadores reconocen abiertamente.

Mi sensación es que Ramón no se animó a jugarle mano a mano a San Lorenzo, Newell’s y Vélez. Es mi sensación. No digo que es la pura verdad. Cambió y se equivocó. Tomó demasiados recaudos para enfrentar a rivales iguales o algo mejores. Y no le fue bien. Sacó 1 punto de 9. Mal. Y con el diario del lunes es un error. Pero si se le paraba mano a mano y perdía con el baile que le dio Vélez en el partido de ida qué diríamos. Por eso digo que mi sensación es que se equivocó al cambiar tanto por el potencial del rival. Igual, con 1 punto en esos 9, está a 4 unidades de la cima. Es decir, después de un lapsus importante y para muchos potencialmente letal, este River sigue bien cerquita.

Ahora viene Racing. Oportunidad ideal para volver a confiar en el propio potencial. No estará Ponzio y seguramente entre Rojas, si sigue con 4-4-2 y Lanzini, si vuelve al enganche, estará el reemplazante. Y atrás, la salida de Bottinelli debería ser una bocanada de aire fresco para la defensa (cada vez que recuerdo que se lo trajo por 2.800.000 dólares por el 60% del pase y que encima estaba libre no lo puedo creer). Veremos si Ramón banca a los de arriba o saca, sobre todo, a Trezeguet. Aunque también los de arriba sufren por no tener juego, claro.

Juego. Esa identidad que casi me animo a decir que solamente Ramón Díaz puede darle entre muchísimos técnicos está igual a mano. River está a tiempo. Estaba volviendo a ser y por no creer de todo en sí mismo, el equipo no se la bancó ante importantes rivales. Ya está. Yo creo que Ramón va a intentar volver a darle su impronta al equipo sin importar tanto el rival. Si eso pasa, estará más cerca de la entidad. De las 3G esas letras que a ninguno de los que leen estas líneas hace falta explicarles qué significan, y que en otra página deberían aparecer en el glosario.