¿Para qué estamos?

La derrota ante Newell’s por 1 a 0, la segunda en tres partidos, despertó el interrogante que nuestro director intentó desentrañar.

Pasaron 6 partidos. River ganó 4 y perdió 2. A simple vista, sin analizar demasiado, este equipo mata o muere. Pasaron 6 fechas y River le ganó a los que podía ganarle: Belgrano, con el plus de haberlo hecho en Córdoba, Estudiantes, Tigre y Colón; y perdió con los dos más complicados al visitar a San Lorenzo y Newell’s.

Viene Vélez, en el Monumental. El choque será el sábado 30. Quedan muchos días para trabajar el equipo de cara a ese encuentro. Ese partido deberá ser el que marque de verdad para qué está River. Si Ramón Díaz puede darle el salto de calidad a este equipo o no. Si Ramón, él sólo, alcanza para darle una impronta diferente a un equipo que merodeó en la mitad de la tabla el torneo pasado y que ahora sólo le agregó a Vangioni e Iturbe como refuerzos más los regresos de Román y Mauro Díaz.

Todos estamos ansiosos por saber para qué está River. Y entonces, jugados 6 partidos se apunta a saber por qué va a pelear. Hoy se está clasificando para la Copa Sudamericana, una Copa que por las nuevas disposiciones de clasificación, es de segundo orden definitivamente ya que clasifican aquellos que no llegaron a jugar la Copa Libertadores. Sólo ganar este Torneo Final le daría un lugar en la Libertadores, la verdadera Copa. Y por eso el tema es si este River puede pelear bien arriba.

En ese sentido, yo no creo que este River esté lejos de los de arriba. Hoy está cerquita de la cima –a 4 puntos de Lanús— y en este campeonato argentino cualquiera le puede ganar a cualquiera. Por eso no hay que desesperarse por más que hay cuestiones a corregir como lo flojísimo que está jugando Bottinelli hace rato –es insólito que se haya pagado 2.800.000 dólares por el 60% del pase que equivaldrían a 4.500.000 U$S por todo el fichaje, una locura-; lo mal que está Sánchez; y lo mucho que hace falta un enganche. Lo de Bottinelli puede solucionarse, lo de Sánchez también, hay reemplazos. Lo del enganche no. Ahí no hay forma. Ni Mauro Díaz ni Lanzini han podido ponerse ese traje. Y el único pedido de Ramón Díaz –ya lo dije varias veces— no fue atendido y, entonces, ahora hay poco por hacerse lamentablemente.

River puede. Tiene con qué. Deberá trabajar mejor los partidos antes los equipos más fuerte. Vélez puede ser “la” medida. Si en ese juego el equipo de Ramón sale bien parado, todo puede ser diferente y en alza. Porque enseguida llegará Racing y será otro partido bárbaro para mantener el rumbo. Y meter miedo. Quedan días de trabajo. Una pequeña minipretemporada para dar un salto de calidad. Para meter mano en el equipo y tratar de suplir la falta de enganche. Eso que a este equipo le falta desde hace rato y que cada vez que hay que tener un toque de distinción para marcar la diferencia, brilla por su ausencia. Eso que el actual DT pidió y pidió pero no hubo forma, o dinero, o ganas. Usted decida. Pero que hacia falta, hacia falta.