Ni con la mano…

Luna metió el brazo, pero Ceballos, que primero había convalidado el gol, tiró para atrás su decisión con la ayuda del línea Maidana. River jugó mal, perdió 1-0 con Newell´s y quedó a cuatro de Lanús.

No hubo presión. Tampoco posesión. Faltó la intensidad prometida. Se defendió mal y no existió la contundencia arriba. La actuación de River en Rosario, seguramente, habrá dejado muy preocupado a Ramón Díaz. Con poco, Newell´s le asestó otro golpe, la segunda caída en el torneo. Y River quedó maltrecho, a cuatro puntos del líder Lanús, pero más lejos en la idea de juego. Eso es lo más preocupante.

Ramón Díaz había prometido un equipo diferente. Y claro que lo fue en el inicio, con un 3-5-2 que el entrenador había utilizado un par de veces en su paso por San Lorenzo. Muchas piernas en el medio, la mayoría con más recorrido que buen manejo. Abecasis y Vangioni para romper por afuera, Sánchez para moverse de frente al arco y Rojas para dar el pase limpio y romper entrelíneas. En el medio de ellos se movería Ponzio, el más dúctil y técnico de todos los volantes. Así Ramón pretendía abastecer a Mora y Luna.

River no jugó bien. En el primer tiempo tuvo dos chances claras. Primero con un cabezazo de Luna y luego con una entrada de Mora: en ambas respondió Guzmán. La Lepra, a diferencia del Millonario, supo pegar. Scocco, el futbolista más determinante que hay hoy en el fútbol vernáculo, durmió a la última línea y batió a Barovero. River falló en uno de los fundamentos elementales del fútbol: saber defender cuando atacás. Y lo hizo mal. Así, Newell´s se puso arriba. Luego defendió bien la ventaja.

A River no se le cayó una idea. Ganó en vértigo con Iturbe (¿cuándo será titular?), pero le faltó claridad. Con Mora y Luna en otra sintonía, la falta de un organizador (ya cansa decirlo, pero es la realidad) se hace cada más notoria y con ese drama tendrá que convivir. Ramón buscó la heroica con Funes Mori, pero ni así. Ni con la mano…

A los 37 del ST, el Chino Luna se tiró de cabeza, pero le pegó con el brazo. Ceballos, el árbitro, primero cobró gol, pero con la colaboración del asistente Hernán Maidana, echó para atrás su decisión. Fuera del desprolijo manejo de la acción por parte del colegiado, la decisión fue la correcta. La imagen, en definitiva, no era otra que el mejor reflejo de la tarde de River en Rosario.

Por ocasiones, quizás mereció empatarlo, pero desde el juego hubo una diferencia. Y quedará la duda sobre la decisión de Ceballos. Si él había convalidado el tanto de Luna y Maidana iba corriendo hacia la mitad de la cancha, ¿por qué se anuló el gol?

La trilogía Newell´s-Vélez-Racing iba a marcar un poco el termómetro de River en este torneo. Si está para pelear de verdad o no. El primer capítulo deja mucha preocupación.