Un triunfo necesario

(INCLUYE GALERÍA DE IMÁGENES) River se recuperó en juego y resultados, aunque igual sufrió cuando estaba para golear. Le ganó 2-1 a Colón y es puntero del campeonato. Los goles fueron convertidos por Trezeguet y Ponzio.

Era el partido para recuperarse luego del durísimo cachetazo ante San Lorenzo. Colón, rival que venía a los tumbos, era ideal para levantarse y quedar puntero hasta que juegue Lanús. Ramón le dio confianza y respaldo a los que no anduvieron bien en el Bajo Flores. Quería ver el reverdecer en el Monumental. Y así fue.

Si los jugadores buscaban revancha, la hallaron. Y esta recuperación fue, además de por la banca del Pelado, por ellos. Desde el arranque se vio a otro River, muy mejorado de su última versión.

El mejor, sin dudas fue Vangioni. Ya a los dos minutos el ex Newell´s armó un jugadón por izquierda y metió el centro atrás letal para un Trezeguet que la quiso poner contra un rincón y se fue apenas cerca. Fue el primer aviso de un River que salió con mucha determinación.

El gol cayó por consecuencia de esa presión. Estuvo flojo Pozo en rechazo de un venenoso centro de Ponzio y el francés estuvo más despierto que todos para empujar al gol.

River siguió yendo, sobre todo por el lado de Vangioni. Y aunque sufría en el retroceso por la otra banda, por la movilidad del hábil Luque, tenía el partido controlado. Y eso que Colón, el light Colón, igual llegó con un cabezazo de Bastía y un derechazo de Curuchet.

Pero los de Ramón eran más. Y el 2 a 0 decantó, raramente, por la derecha. Hubo mucho mérito en Mora, que ganó por su sector y metió el pase justo para que Ponzio le rompa el arco a Pozo.

Una vez más, River maquilló la ausencia de alguien que organice (Mauro Díaz anduvo flojo otra vez). En el segundo tiempo le costó tener la pelota y se quedó un poco. Ramón no comió vidrio, puso a Rojas y metió dos líneas de cuatro.

También ingresó Iturbe para matarlo de contra. Aunque se relajó y Colón, con poco, comenzó a llegar. El descuento de Gigliotti congeló los corazones.

Igual, a River le alcanzó con las punzantes trepadas de Vangioni, la jerarquía de Ponzio, el aporte de Mora, el gol de Trezeguet y la solvencia de Barovero.

Hasta que juegue Lanús, mirará a todos desde arriba. La “calamina” ramoniana relajó a todos.

Imágenes: Nicolás Aboaf